Benidorm, historia de un imperio del turismo europeo


Redacción (Madrid)

Benidorm, la joya de la Costa Blanca, es hoy uno de los destinos turísticos más emblemáticos de España y de Europa. Conocida por sus rascacielos, sus playas de arena dorada y su vibrante vida nocturna, esta ciudad ha experimentado una transformación impresionante a lo largo del siglo XX, pasando de ser un pequeño pueblo de pescadores a convertirse en un referente del turismo de sol y playa. Su historia es el reflejo de la evolución del turismo en España y del ingenio de quienes supieron ver su potencial.

Hasta finales del siglo XIX, Benidorm era una localidad costera con una economía basada en la pesca y en la agricultura, especialmente la producción de almendras y pasas. Su situación geográfica privilegiada, con un clima templado durante todo el año, ya despertaba el interés de algunos viajeros que llegaban en busca de los beneficios del sol y el mar. Sin embargo, el turismo todavía era una actividad limitada y reservada a una élite que viajaba por razones de salud o descanso.

A comienzos del siglo XX, la mejora de las infraestructuras y la llegada del ferrocarril facilitaron el acceso a Benidorm, permitiendo que los primeros visitantes nacionales comenzaran a descubrir el encanto de sus playas. No obstante, su transformación real no comenzaría hasta mediados de siglo.

La verdadera revolución turística de Benidorm tuvo un nombre propio: Pedro Zaragoza Orts, alcalde de la ciudad entre 1950 y 1967. Visionario y emprendedor, Zaragoza entendió que el futuro de Benidorm no estaba en la pesca, sino en el turismo de masas. Inspirado por el éxito de ciudades costeras europeas, impulsó un plan de desarrollo urbano que cambiaría el destino de la localidad para siempre.

Uno de sus hitos más importantes fue la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana en 1956, que permitió la construcción de edificios en altura. Este modelo de ciudad vertical, único en España en aquella época, fue clave para aprovechar al máximo el espacio y permitir el crecimiento turístico sin saturar el territorio.

Además, Zaragoza tomó una decisión polémica pero crucial para la modernización de Benidorm: permitió el uso del bikini en sus playas. En una España marcada por la dictadura franquista y la moral católica, este gesto supuso una auténtica revolución social y atrajo a miles de turistas europeos que buscaban un destino con mayor libertad y buen clima.

Con una estrategia basada en la promoción internacional y en el desarrollo de infraestructuras hoteleras, Benidorm se convirtió en un destino preferente para los turistas británicos, alemanes y escandinavos.

Durante las décadas de 1970 y 1980, Benidorm vivió su época dorada. La llegada de los vuelos chárter y la consolidación de España como un destino turístico asequible y atractivo hicieron que el número de visitantes creciera exponencialmente.

El modelo de Benidorm se basó en tres pilares fundamentales:

Turismo accesible para todos: la ciudad apostó por hoteles asequibles y paquetes vacacionales que permitían a las clases medias europeas disfrutar de vacaciones a buen precio.

Oferta de ocio variada: más allá de sus playas, Benidorm se convirtió en un referente de entretenimiento con discotecas, parques temáticos y espectáculos en vivo.

Servicios turísticos de calidad: la ciudad supo adaptarse a las necesidades del turismo internacional, con una amplia oferta gastronómica, infraestructuras modernas y una hospitalidad reconocida.

Durante estos años, Benidorm fue comparado con destinos como Miami o Las Vegas por su combinación de playa, rascacielos y vida nocturna.

A partir de los años 90, Benidorm tuvo que enfrentarse a nuevos desafíos, como la competencia de otros destinos emergentes en el Mediterráneo (Turquía, Grecia, Croacia) y la creciente demanda de un turismo más sostenible y experiencial.

Para adaptarse a estos cambios, la ciudad diversificó su oferta:

Turismo familiar: con la apertura de parques temáticos como Terra Mítica, Aqualandia o Mundomar, Benidorm se consolidó como un destino ideal para familias.

Turismo de naturaleza y deporte: la ciudad ha promovido actividades como el senderismo en el Parque Natural de la Serra Gelada y deportes acuáticos como el buceo o el paddle surf.

Turismo de calidad: se han renovado infraestructuras y hoteles para atraer a un público que busca mayor confort y experiencias exclusivas.

Turismo sénior: Benidorm sigue siendo un destino preferente para jubilados europeos que buscan un clima agradable y precios asequibles para largas estancias.

Benidorm es un caso único en la historia del turismo en España. Su capacidad de reinvención, su apuesta por la innovación y su modelo de ciudad vertical la han convertido en un referente a nivel internacional. Desde su transformación en los años 50 hasta su diversificación actual, ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias sin perder su esencia.

Hoy, con más de 11 millones de pernoctaciones al año, sigue siendo uno de los destinos turísticos más visitados de Europa. Su historia es la prueba de que el turismo no solo transforma ciudades, sino que también construye identidades y genera oportunidades.

Visitar Benidorm no es solo disfrutar de su clima y sus playas, sino descubrir el legado de una ciudad que ha sabido hacer del turismo su gran motor de desarrollo.

El hotel ideal para descansar en pareja o con amigos, Hotel Levante Club, un oasis de tranquilidad en la Costa Blanca

Redacción (Madrid)

Benidorm, conocida como la joya de la Costa Blanca, es un destino turístico que combina playas de ensueño, una vibrante vida nocturna y opciones de alojamiento de primer nivel. Entre estos, destaca el Hotel Levante Club & Spa, un hotel diseñado exclusivamente para adultos que ofrece una experiencia de lujo, confort y bienestar en uno de los destinos más populares de España.

El Hotel Levante Club goza de una ubicación estratégica en la ciudad de Benidorm. Situado cerca de la Playa de Levante, uno de los arenales más emblemáticos de la región, el hotel permite a sus huéspedes disfrutar de las aguas cristalinas y el animado paseo marítimo con facilidad. A pocos minutos del hotel, también se encuentran tiendas, restaurantes y bares que hacen de esta área un centro de entretenimiento y diversión.


Aunque está cerca de la acción, el hotel está lo suficientemente alejado del bullicio del centro como para garantizar tranquilidad, lo que lo convierte en una elección ideal para quienes buscan combinar relax y acceso a las principales atracciones.


El Hotel Levante Club destaca por sus instalaciones contemporáneas y elegantes. Desde el momento en que entras al vestíbulo, el diseño moderno y la atención a los detalles transmiten una sensación de exclusividad. Las habitaciones son amplias, luminosas y están equipadas con todas las comodidades necesarias, como aire acondicionado, Wi-Fi, televisión por satélite y balcones privados que ofrecen vistas panorámicas de la ciudad o de la piscina del hotel.


El spa del hotel, una de sus principales atracciones, es un oasis de paz y relajación. Con una amplia gama de tratamientos que incluyen masajes, circuitos de hidroterapia y saunas, es el lugar perfecto para desconectar del estrés cotidiano y recargar energías.
El Hotel Levante Club ofrece una experiencia culinaria que satisface los paladares más exigentes. Su restaurante buffet cuenta con una selección variada de platos internacionales y locales, desde opciones saludables hasta especialidades mediterráneas. Además, el hotel organiza noches temáticas que permiten a los huéspedes descubrir diferentes cocinas del mundo sin salir de las instalaciones.


Para momentos más informales, el bar de la piscina ofrece bebidas refrescantes y snacks en un ambiente relajado, mientras que el bar principal del hotel es ideal para disfrutar de cócteles en un ambiente elegante, especialmente durante las noches con música en vivo.


Aunque el hotel es un refugio de descanso, también ofrece opciones de entretenimiento para quienes buscan algo más activo. Desde clases de fitness en la piscina hasta espectáculos nocturnos de música y danza, siempre hay algo para mantener ocupados a los huéspedes.


Además, el personal del hotel está siempre dispuesto a ayudar a organizar excursiones a las principales atracciones de Benidorm, como el Mirador del Castillo, el Parque Natural de la Sierra Helada o el parque temático Terra Mítica.


El Hotel Levante Club se distingue por ser un establecimiento exclusivo para adultos, lo que garantiza un ambiente tranquilo y sofisticado. Este enfoque lo convierte en el lugar perfecto para parejas en busca de una escapada romántica o grupos de amigos que quieran disfrutar de un entorno relajado y sin distracciones familiares.


El Hotel Levante Club & Spa es mucho más que un lugar donde hospedarse; es una experiencia que combina lujo, comodidad y atención al detalle en el corazón de Benidorm. Con su ubicación estratégica, instalaciones modernas, gastronomía excepcional y opciones de entretenimiento, este hotel ofrece todo lo necesario para unas vacaciones inolvidables en la Costa Blanca. Ya sea que busques relajarte en el spa, disfrutar de la vida nocturna de Benidorm o simplemente descansar junto a la piscina, el Hotel Levante Club garantiza una estancia que supera todas las expectativas. ¡Un lugar que invita a regresar una y otra vez!

Terra Natura y Aqua Natura Benidorm, diversión responsable y comprometida con la biodiversidad

Redacción (Madrid)

Estos parques son líderes en el ámbito del ocio familiar activo y ofrecen una propuesta única que combina entretenimiento con conciencia social y ambiental.

Terra Natura Benidorm es un parque dedicado al cuidado y conservación de la naturaleza, donde habitan más de 200 especies animales, de las cuales 98 están en peligro de extinción o protegidas. Actualmente, participa en 30 iniciativas de conservación y 19 programas de reproducción, contribuyendo de manera activa a la protección de la biodiversidad.

Con el lema “Conocer para amar y respetar”, el parque fomenta el bienestar físico y emocional de los animales mientras sensibiliza a los visitantes sobre la importancia de la conservación. La cercanía y el conocimiento generan empatía y fortalecen el compromiso hacia la preservación de las especies.

El parque está dividido en cuatro áreas temáticas que representan los continentes de América, Asia y la zona de Pangea, un homenaje a los orígenes de la Tierra. A lo largo del recorrido, los visitantes disfrutan de una amplia variedad de actividades diseñadas para todas las edades.

En la zona de Asia, los visitantes se sumergen en un ambiente lleno de templos majestuosos y pueden observar animales como tigres de Bengala, leones asiáticos, rinocerontes indios, panteras nebulosas y monos siamang, entre otros.

La zona de América, que recrea la región con mayor biodiversidad del mundo, alberga flamencos, jaguares, ocelotes, monos capuchinos y pecarís. El aviario, con más de 4.000 metros cuadrados, simula una selva tropical y recientemente ha recibido a un joven perezoso de dos años.

Diariamente se llevan a cabo actividades como la alimentación de animales, enriquecimientos y charlas educativas. Entre las preferidas por las familias destacan las sesiones con elefantes, tigres de Bengala y monos siamang.

Una de las actividades más impactantes es la demostración de aves rapaces, donde los visitantes pueden observar el vuelo de halcones de Harris, milanos negros y otras especies como búhos, lechuzas, y águilas esteparias.

Durante el verano, Terra Natura ofrece experiencias únicas como el «Night Safari», una visita guiada nocturna que permite observar el comportamiento de los animales al anochecer. Otra experiencia destacada es el acceso exclusivo a los refugios de elefantes o rinocerontes, donde los visitantes pueden aprender sobre el trabajo de los cuidadores y veterinarios para garantizar el bienestar de los animales.

Por su parte, Aqua Natura es el complemento perfecto para el verano, diseñado especialmente para familias. Este parque acuático combina diversión y relajación con emociones extremas. Entre sus atracciones más populares se encuentran el Black Hole, Niagara, Pistas Blandas y la imponente Cresta.

Para los más pequeños, destacan áreas como Adventure Island y la zona de chapoteo, que ofrecen entretenimiento seguro y educativo a través de juegos infantiles. Además, los visitantes pueden vivir experiencias únicas como nadar con monoaletas al estilo de sirenas y tritones o participar en actividades educativas con leones marinos, convirtiéndose en «guardianes de los océanos».

Para planificar la visita, se recomienda consultar la página web oficial: www.terranatura.com.

Complementa tu visita al Festival de Cine de L’Alfas del Pi con esta ruta por la Marina Baixa

Redacción (Madrid)

La Marina Baixa, situada en la provincia de Alicante, es una región que brilla con luz propia en la Costa Blanca. Conocida por sus impresionantes paisajes, encantadores pueblos y playas de ensueño, es el destino perfecto para una escapada de un día. Este ensayo te guiará a través de una ruta de 24 horas para que disfrutes al máximo de lo que la Marina Baixa tiene para ofrecer.

Comienza tu día en el pintoresco pueblo de Altea. Dirígete al casco antiguo y disfruta de un desayuno en una de las acogedoras cafeterías que bordean las estrechas calles adoquinadas. No te pierdas un café con leche acompañado de una tostada de aceite y tomate o un croissant recién horneado.

Después del desayuno, explora el casco antiguo de Altea. Sube hasta la Plaza de la Iglesia, donde encontrarás la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, famosa por su cúpula azul. Desde aquí, podrás disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes del mar Mediterráneo y las montañas circundantes.

Desciende hacia la playa y tómate un momento para relajarte. La Playa de Altea es conocida por su ambiente tranquilo y sus aguas cristalinas. Da un paseo por el paseo marítimo, disfruta del sol y, si te apetece, date un chapuzón rápido.

Desde Altea, dirígete hacia el interior para llegar a Guadalest, uno de los pueblos más encantadores de España, situado a unos 25 km de distancia. El trayecto te llevará alrededor de 30 minutos y te permitirá disfrutar de hermosas vistas del paisaje montañoso.

Al llegar a Guadalest, disfruta de un almuerzo en uno de los restaurantes locales. Prueba platos tradicionales como la paella, el arroz al horno o el conejo al ajillo. Acompaña tu comida con un buen vino de la región.

Después de almorzar, sube hasta el Castillo de San José, que data del siglo XI. Este castillo ofrece unas vistas impresionantes del embalse de Guadalest y las montañas de alrededor. Además, podrás aprender sobre la historia del pueblo y su importancia estratégica en épocas pasadas.

Explora el Museo Etnológico de Guadalest, donde descubrirás cómo era la vida en esta región en tiempos antiguos. Después, da un paseo por las callejuelas del pueblo, llenas de tiendas de artesanía y recuerdos.

Desde Guadalest, dirígete a Benidorm, la ciudad más moderna y vibrante de la Marina Baixa, situada a unos 20 km de distancia. El viaje te llevará alrededor de 30 minutos.

Llega a la famosa Playa de Levante en Benidorm. Disfruta del sol, el mar y la arena fina. Esta playa es conocida por su animado ambiente y su extensa oferta de actividades acuáticas.

Camina por el Paseo Marítimo y haz una parada en uno de los chiringuitos para tomar un aperitivo. Disfruta de una refrescante bebida mientras observas el bullicio de la playa y el impresionante horizonte de rascacielos.

Para la cena, elige uno de los numerosos restaurantes que ofrece Benidorm. Desde cocina internacional hasta platos locales, las opciones son infinitas. Prueba una cena de mariscos frescos o un sabroso arroz a banda.

Benidorm es famosa por su vida nocturna vibrante. Después de la cena, visita algunos de los bares y discotecas más populares. Disfruta de la música en vivo, los espectáculos y el ambiente festivo que caracteriza a esta ciudad.

La Marina Baixa es un destino que ofrece una rica mezcla de historia, cultura, naturaleza y modernidad. En 24 horas, puedes experimentar la tranquilidad de Altea, la historia de Guadalest y la vibrante vida de Benidorm. Este recorrido te permitirá llevarte un recuerdo inolvidable de esta maravillosa región de la Costa Blanca.