¡Llegó la hora! Es el momento de viajar

David Agüera / Tamara Cotero

Ha llegado el momento. Los datos de la Covid19 no dejan de decrecer al tiempo que, parece, hemos encontrado el ritmo de vacunación adecuado para poder ser optimistas de cara a la temporada estival. Esa es la fecha de la vuelta a los viajes. El verano de 2021 se presenta como fundamental para el regreso del turismo. Cruceros, nuevos destinos, escapadas y un sinfín de posibilidades… Con ganas de ver hoteles, restaurantes y demás espacios de ocio abiertos, con las medidas de seguridad correspondientes, pero con ese murmullo que deja la felicidad.

Y por fin nos ponemos a ello, nos toca reservar nuestras vacaciones. De hecho El 84% de los españoles prefiere reservar sus escapadas en las agencias de viajes al encontrar planes de viaje más convenientes o baratos, ya que además cuadrar las reservas de avión y alojamiento es la tarea de la que menos disfrutan los viajeros.

Otro dato que llama la atención es que el 32% de los viajeros nacionales afirma haber encontrado una ruta más ajustada a sus necesidades a través de una agencia de viajes y, muy a tener en cuenta, los paquetes dinámicos, esos paquetes de combinación libre del vuelo y el hotel de elección del viajero, resultan de media, 194 euros más baratos (el equivalente al 19%) que la reserva de cada servicio por separado.

Así que, ya lo saben, toca reservar y si lo quieren hacer con todas las garantías y al precio justo opten por las agencias de viaje y… a disfrutar!!!

La vida detenida

David Agüera

He de reconocer que estoy impresionado. Ni siquiera sé si esa es la palabra que mejor define mi sentimiento, pero nunca pensé que llegaría a ver lo que está ocurriendo.
Quizá mis ojos se acostumbraron con el paso de los meses a ver rostros cubiertos por mascarillas, quizá mi cabeza ordenó rápido que después del encierro la vida no volvería a ser como antes… Quizá somos más duros de lo que pensábamos pero hay escenas que me rompen por dentro.
Desde luego que lo más estremecedor es sentir el dolor de aquellos que han perdido un ser querido. Saber que no han podido ni despedirse, ni coger la mano de a quien se quiere en sus últimas horas… Esa es la crónica más despiadada de esta pandemia pero que también vivimos con el cáncer, accidentes, terrorismo… El drama humano de perder una parte de ti.
Pero lo que nunca imaginé es ver la muerte de ciudades y pueblos enteros. El sobrecogedor impacto de caminar por calles vacías, con persianas bajadas y hostelería cerrada. Ese fundido a negro de hoteles, complejos de ocio y pequeñas empresas. Ese cambio radical del bullicio de la gente disfrutando por el atronador silencio.
Pasamos la barrera psicológica del 2020 esperando que el nuevo año nos trajera algo diferente. Seguro que lo conseguimos, la cuestión es saber si estamos preparados para lo que viene. Si seremos capaz de aguantar los golpes hasta recuperar esa vida en la que, sin saberlo, muchas veces éramos felices.