Atardeceres de película y el sabor más picante de Estados Unidos

Nuevo México

Por David Agüera

La estética viajera que propone una visita a Nuevo México se ha convertido en un reclamo que crece en interés con el paso de los años. Posiblemente esa imagen de Estado de matices extremos que muestran en las series Breaking Bad o Better Call Saul ha convertido al “rancho español” en Estados Unidos en una propuesta que nos convence. Nuevo México ofrece tanto y tan diverso que nuestro viaje, planificado en un pequeño hotel de adobe en Santa Fe, se descuadra por momentos.
Necesitaríamos un mes para poder disfrutar de este viaje increíblemente escénico y diverso en América del Norte, con infinitas oportunidades para la exploración y la aventura.
Nada más llegar, además de ese clima seco que te penetra nariz y boca, nos encontramos con las personas más acogedoras de toda USA. Con fuertes influencias de la cultura indígena e hispana, este estado ofrece al visitante una multitud de atracciones únicas tanto en grandes ciudades como su capital Santa Fe (donde estamos ahora) y Albuquerque, así como los centros de OVNIS en Roswell y la colonia de artistas de Taos.
Para comenzar nos proponen la primera excentricidad, sin dejar aún las maletas en el hotel, nuestro guía nos invita a comer un par de huevos fritos. Hasta aquí todo normal. Los huevos tienen una imagen excepcional, una yema roja como nunca antes la habíamos visto y un sabor especial con un toque picante (estaban buenísimos), el secreto radica en que a las gallinas sólo se les da de comer chile picante. No hemos salido del hotel y ya me he enamorado de Nuevo México.

Santa Fe es conocida como «Ciudad de los Artistas», Lugares y Más

Santa Fe y el adobe

Mucha gente cree que en Nuevo México sólo hay vacas y OVNIS, pero el estado de las 4 esquinas ofrece diversidad. Como os contaba antes, a esta zona se le llama “el rancho español” en Estados Unidos, y aquí en Santa Fe se habla castellano con normalidad. Además, cuando descubren que eres de España te recuerdan sus raíces con bisabuelos procedentes de nuestro país.
Pasear por la ciudad se convierte en una experiencia única y muy alejada de la imagen que nos suele mostrar el país más importante del mundo. Aquí, a pocos metros de nuestro hotel, encontramos el primer edificio que se construyó en Estados Unidos y unos metros más allá la Catedral de San Francisco de Asís que nunca se terminó. La altura a la que se encuentra la capital de Nuevo México otorga un clima de contrastes con mucha nieve y mucho calor. El aire es muy seco así que la agricultura sufre la escasez de agua, así con todo una de las visitas obligadas es el mercado de los granjeros de Santa Fe. Ambiente festivo, mezcla de culturas y mucha gente para ofrecer todos los productos naturales que da la zona. La entrada es toda una declaración de intenciones, dos grandes puestos de chile picante… ¡Cómo me gusta este sitio!
Me sorprende el número de galerías de arte que encontramos y descubrimos que llaman a la capital “Ciudad de Artistas”porque muchos de ellos residen aquí enamorados de la luz que es diferente y sus atardeceres únicos. El arte propio se muestra también en la arquitectura con el adobe como protagonista y sin un sólo ángulo recto ni dentro ni fuera de las viviendas, es el estilo Santa Fe.
Por cierto, y como curiosidad, Nuevo México y su capital es el destino elegido por los jubilados multimillonarios americanos. Mansiones y casas espectaculares lucen en la ciudad.
Caminamos mucho para descubrir otros rincones como la iglesia de San Miguel, construida por los indios en 1610 ( la más antigua de la urbe) y hablando de indios, a pocos kilómetros de Santa Fe está Brandelier, una reserva india que conserva las casas y el territorio de los pueblos ancestrales.

La ciudad de las series

Acabamos de llegar al verdadero suroeste, eso dicen aquí en Albuquerqe. La ciudad en la que el sol brilla 310 días al año y que la convierte en perfecta para actividades al aire libre (siempre con una botella de agua en la mano).
Aire del desierto, museos de historia viva, cocina local… Albuquerque es la ciudad más grande de Nuevo México y la amplitud es su seña de identidad. Casas unifamiliares que se pierden en el horizonte y que dejan una estampa amarillenta. El mayor problema es la falta de agua. Regar es un lujo.
Me llama la atención la imagen de Las Sandías, una de las panorámicas más emblemáticas de la ciudad. Sistema montañoso que recibe su nombre por el color semejante al de la fruta. Nos proponen un viaje por el teleférico más largo del mundo y junto a nosotros una lluvia de globos aerostáticos, el aire seco de la zona es perfecto para esta práctica.
La ciudad fue fundada en 1706 por los colonizadores españoles, de hecho hay una gran influencia de España. Desde el nombre que se debe a un Duque de Badajoz al uso de nuestra lengua que permanece tras varios siglos.
Albuquerque se ha convertido en destino turístico gracias al éxito de Breaking Bad. Hay excursiones por las localizaciones de la serie , recuerdos a sus protagonistas por toda la ciudad e incluso encontramos el local que preparó para la ficción la supuesta meta-anfetamina, que e realidad era un preparado de azúcar, convertido hoy en el souvenir perfecto.

Caso Roswell

Es el fenómeno extraterrestre más conocido del mundo. Se refiere al presunto choque de una nave en Roswell (Nuevo México) en 10 de julio de 1947. El suceso se considera como el nacimiento de la ufología moderna y ha dado lugar a numerosos debates, teorías y especulaciones sobre la existencia de vida extraterrestre que otros muchos consideran totalmente infundados, aceptando la versión oficial que hace mención al choque de un globo meteorológico en un contexto de gran secretismo como el de la Guerra Fría.

Atlantic City y la capacidad de reinventarse cada día

Por David Agüera

“Meet me tonight in Atlantic City” canta Bruce Springsteen en una de sus míticas canciones. Desde luego la noche despierta todos los encantos de este rincón de Nueva Jersey donde playa, casinos y hoteles viven sin descanso las 24 horas del día.

Es viernes y amanece en la costa este de Estados Unidos, estoy a menos de 2 horas en coche de Nueva York, pero aquí el ambiente y las sensaciones son diferentes. En el Iphone pongo música, me decanto por Bon Jovi para mimetizarme con el destino. Aquí, en este estado, nació el líder de la banda y hoy me sirve para descubrir una ciudad que se convirtió en lugar de recreo para ricos y famosos a mediados del siglo XX.

La playa y el ambiente que se vive en ella otro atractivo, Lugares y Más

Bienvenidos a la alternativa, en este lado del país, a Las Vegas. No es lo mismo, pero mi elección, me hospedo en el Hotel Borgata Casino & Spa, me recuerda a la ciudad del ocio. Las vistas son impresionantes, con una habitación amplia (precio medio 280€) pero con la deficiencia en servicio que podemos encontrar en cualquier hotel de los Estados Unidos. Desde la ventana la panorámica es increíble, el skyline de Atlantic City es uno de los más bonitos que he visto a pesar de que la urbe cuenta con poco más de 40.000 habitantes. Me organizo el día, hay muchas cosas por descurbir en un destino pensado para la diversión.

Boardwalk

La primera parada es obligatoria. El paseo marítimo (Boardwalk) es sin duda la vía más importante y llamativa de Atlantic City, donde el bullicio es constante. No esperen obras faraónicas al más puro estilo de la costa española, aquí el encanto reside en el suelo de madera y lo llamativo de sus tiendas, no existe el lujo pero si el colorido, junto a los establecimientos disfrutamos de alguno de los hoteles más famosos de la ciudad: aquí está el famoso Caesars y el que era mi favorito el Taj Mahal, propiedad de Donald Trump y que hoy se explota bajo la marca Hard Rock Hotel.

El esplendor de los neones de los casinos esconde, en esta ciudad, la cruda realidad con empresas al borde de la ruina durante muchos años. El dinero no lo es todo y en Boardwalk los turistas lo demuestran. Más allá de las dunas y la arena, los surfistas disfrutan del mar junto a familias, esculturas de arena, deportes de playa y sombrillas.

La primera línea de Atlantic City está invadida de bicicletas, esquivamos alguna de ellas para llegar al centro comercial “The Pier Shops”, el más famoso de la ciudad, cuenta con 4 plantas dedicadas al ilustrativo placer de comprar. Aquí hay de todo: tiendas de lujo (Gucci, Hugo Boss, Louis Vuitton, Armani y Burberry), 9 restaurantes y una capilla para bodas. Por cierto dentro del centro comercial me encuentro un lugar maravilloso, junto a una gran ventana con vistas al mar, disfruto de una terraza con arena y hamacas mientras espero para asistir al “Water Show” que se celebra cada hora en la fuente que se encuentra al final del recinto.

¿Cómo llegar a Atlantic City?

Desde España lo más sencillo es volar desde Madrid a Nueva York. La opción más rápida y, si sois más de 2personas, también la más económica es alquilar un coche para desplazarnos hasta Atlantic City (2 horas de viaje).
Los parkings de los hoteles de Atlantic City tienen un precio de 4.5 € independientemente del tiempo de estancia.