Los países con los requisitos más estrictos para visitar: turismo, control y exclusividad

Redacción (Madrid)

Viajar es una de las experiencias humanas más enriquecedoras, pues permite el intercambio cultural, el aprendizaje y la comprensión entre sociedades. Sin embargo, no todos los destinos son igualmente accesibles. Existen países que imponen requisitos de entrada particularmente estrictos, ya sea por razones de seguridad, control migratorio, preservación cultural o protección ambiental. Estos filtros, lejos de desalentar completamente el turismo, contribuyen a construir una imagen de exclusividad y orden que define la identidad de dichos destinos.

Uno de los ejemplos más representativos es Corea del Norte, considerado el país más restrictivo del mundo para los visitantes extranjeros. El turismo está altamente controlado por el Estado: los viajeros solo pueden ingresar mediante agencias autorizadas, deben seguir itinerarios preaprobados y están permanentemente acompañados por guías oficiales. Aunque estas condiciones limitan la libertad del visitante, también generan una experiencia singular, marcada por el hermetismo y el contraste ideológico, lo que despierta la curiosidad de un nicho turístico muy específico.

Otro caso destacado es Bután, que aplica una política de “alto valor, bajo impacto”. Para ingresar, los turistas deben pagar una tarifa diaria obligatoria que cubre alojamiento, transporte, guía y una contribución al desarrollo sostenible del país. Este requisito económico restringe el turismo masivo y permite preservar el medio ambiente, la cultura budista y el estilo de vida tradicional. En este contexto, la dificultad de acceso se transforma en un atractivo: visitar Bután se percibe como un privilegio reservado a quienes buscan un turismo consciente y responsable.

En Arabia Saudita, los requisitos de entrada han sido históricamente estrictos debido a razones religiosas y culturales. Aunque en los últimos años el país ha flexibilizado el acceso mediante visas turísticas electrónicas, aún existen normas rigurosas de comportamiento, vestimenta y respeto a las costumbres locales. Estas exigencias obligan al viajero a adaptarse profundamente al entorno cultural, lo que convierte la experiencia en un ejercicio de respeto intercultural más que en un simple viaje de ocio.

Asimismo, países como Rusia, Irán y China son conocidos por sus complejos procesos de visado, que incluyen entrevistas, cartas de invitación, reservas confirmadas y extensos controles administrativos. Si bien estos trámites pueden resultar desalentadores, quienes los superan acceden a destinos de enorme riqueza histórica, arquitectónica y cultural, donde el esfuerzo previo se ve recompensado por la profundidad de la experiencia.

En conclusión, los países con los requisitos más estrictos para visitar demuestran que el turismo no siempre está ligado a la facilidad de acceso. Por el contrario, la dificultad puede reforzar la percepción de exclusividad, seguridad y autenticidad. Estos destinos invitan al viajero a asumir una actitud más comprometida, informada y respetuosa, recordándole que viajar no es solo desplazarse, sino también comprender y aceptar las reglas del lugar que se visita.

Durbuy, la pequeña ciudad belga donde la historia fluye junto al río

Redacción (Madrid)

Durbuy se presenta ante el visitante con la discreción elegante de los lugares que no necesitan alzar la voz para ser memorables. Situado en la región de Valonia, a orillas del río Ourthe, este pequeño pueblo belga es conocido por ostentar el título simbólico de “la ciudad más pequeña del mundo”. Más allá de la etiqueta turística, Durbuy conserva una identidad sólida, marcada por la piedra gris de sus edificios y un ritmo de vida que parece ajeno a la prisa contemporánea.

Sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando comenzó a desarrollarse como enclave estratégico y comercial. El trazado irregular de sus calles estrechas responde a una lógica medieval que aún hoy condiciona la vida cotidiana del pueblo. Castillos, iglesias románicas y antiguas murallas conviven con pequeñas plazas donde la historia no se exhibe como un museo, sino que forma parte del paisaje diario de sus habitantes.

En las últimas décadas, Durbuy ha sabido reinventarse sin renunciar a su esencia. El turismo de naturaleza y aventura ha encontrado aquí un escenario privilegiado: senderismo, kayak y ciclismo atraen a visitantes que buscan algo más que una postal. Al mismo tiempo, la gastronomía local ha ganado protagonismo, con restaurantes que reinterpretan la cocina belga desde el respeto por los productos regionales.

Este crecimiento turístico ha obligado al pueblo a reflexionar sobre su futuro. La afluencia constante de visitantes supone un impulso económico evidente, pero también exige una gestión cuidadosa del entorno y del patrimonio arquitectónico. Las autoridades locales apuestan por un modelo sostenible que preserve el carácter íntimo de Durbuy y evite que se convierta en un decorado vacío.

Cuando el día termina y el río refleja las luces de las casas de piedra, Durbuy recupera su calma habitual. Es en ese silencio, apenas interrumpido por el agua y los pasos de algún vecino, donde el pueblo revela su verdadero valor: no como la ciudad más pequeña del mundo, sino como un ejemplo de cómo la historia, la naturaleza y la vida moderna pueden coexistir sin imponerse unas a otras.

España a pie: los mejores destinos para descubrir el país sendero a sendero

Redacción (Madrid)

España es, quizá, uno de los países europeos que mejor se recorren caminando. Su diversidad geográfica —de altas montañas a costas escarpadas, de bosques atlánticos a paisajes volcánicos— convierte al senderismo no solo en una actividad deportiva, sino en una forma privilegiada de entender el territorio. Lejos de limitarse a una sola postal, el país ofrece rutas para todos los niveles y estaciones, muchas de ellas cargadas de historia, cultura y silencio. Estos son algunos de los mejores lugares para hacer senderismo en España, auténticos referentes para quienes buscan caminar con los sentidos abiertos.

1. Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Aragón)

El valle de Ordesa es uno de los grandes clásicos del senderismo español, y lo es por méritos propios. Sus rutas discurren entre paredes calizas monumentales, cascadas y praderas de alta montaña que cambian de color con las estaciones. Caminos como la Senda de los Cazadores o la ruta hacia la Cola de Caballo ofrecen una experiencia exigente y profundamente gratificante.

Aquí, el senderismo se vive con solemnidad: cada paso recuerda la fuerza de la montaña y la necesidad de respetar un entorno declarado Patrimonio de la Humanidad.

2. Picos de Europa (Asturias, Cantabria y Castilla y León)

A diferencia de otros macizos, los Picos de Europa sorprenden por su cercanía al mar y por la abrupta belleza de sus desfiladeros. La Ruta del Cares, excavada en la roca, es una de las más espectaculares del país, pero no la única: hay senderos menos concurridos que atraviesan majadas, hayedos y puertos de montaña.

Es un territorio que combina dureza y hospitalidad, donde el esfuerzo del caminante siempre encuentra recompensa en forma de paisaje —y, a menudo, de gastronomía local—.

3. Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (Madrid y Castilla y León)

A escasos kilómetros de Madrid se extiende un espacio natural que demuestra que no hace falta viajar lejos para caminar entre montañas. La Sierra de Guadarrama ofrece rutas clásicas como la subida a Peñalara, el pico más alto del parque, o recorridos más suaves entre pinares y lagunas glaciares.

Es un ejemplo de senderismo accesible y de gran valor ecológico, ideal tanto para principiantes como para caminantes experimentados que buscan escapadas breves pero intensas.

4. Parque Natural de Somiedo (Asturias)

Somiedo no es el parque más famoso ni el más transitado, y ahí reside gran parte de su encanto. Sus lagos de origen glaciar, sus brañas tradicionales y la presencia del oso pardo convierten cada ruta en una experiencia de observación atenta y respeto absoluto.

Caminar por Somiedo es hacerlo despacio, aceptando que el paisaje marca el ritmo. Un destino imprescindible para quienes entienden el senderismo como una forma de contemplación.

5. Parque Nacional de Timanfaya y La Geria (Lanzarote)

El senderismo en Lanzarote rompe con cualquier idea preconcebida de la actividad. Aquí no hay bosques ni ríos, sino coladas de lava, cráteres y viñedos excavados en ceniza volcánica. Rutas como las del entorno de Timanfaya o La Geria ofrecen un paisaje austero, casi lunar, de enorme potencia visual.

Es una experiencia distinta, marcada por el contraste y la sensación de estar caminando sobre la historia geológica más reciente del planeta.

6. Camino de Santiago (varias comunidades)

Más que una ruta, el Camino de Santiago es una red de caminos que atraviesan el país de este a oeste. Su valor no reside solo en el paisaje, que es variado y generoso, sino en la dimensión humana y cultural del recorrido.

Caminar el Camino es hacerlo acompañado, incluso en soledad. Una experiencia donde el senderismo se mezcla con la reflexión, el encuentro y la memoria colectiva.

Cinco lugares escondidos que hay que visitar al menos una vez en la vida

Redacción (Madrid)

En un mundo hiperconectado, donde los destinos más fotografiados parecen agotarse en las pantallas antes incluso de ser visitados, todavía existen lugares que resisten al turismo masivo. Sitios discretos, a veces difíciles de alcanzar, que conservan intacta su capacidad de asombro. No aparecen en todos los folletos ni encabezan los rankings de moda, pero quienes llegan hasta ellos regresan con la sensación de haber descubierto algo íntimo y extraordinario. Estos son cinco lugares escondidos —por su belleza, su significado o su singularidad— que merecen, al menos una vez en la vida, el esfuerzo de ser encontrados.

1. Socotra (Yemen), la isla que no parece de este planeta

Aislada en el océano Índico, Socotra es uno de esos raros lugares donde la naturaleza decidió escribir sus propias reglas. Más de un tercio de su flora no existe en ningún otro punto del planeta. El famoso árbol de sangre de dragón, con su copa en forma de paraguas y su savia roja, domina un paisaje que recuerda más a la ciencia ficción que a la geografía terrestre.

Más allá de su exotismo visual, Socotra es un símbolo de biodiversidad frágil y de equilibrio ancestral entre el ser humano y el entorno. Llegar hasta allí no es sencillo, pero quizá por eso conserva una autenticidad casi intacta.

2. Naoshima (Japón), el arte como forma de habitar

En el mar Interior de Seto se encuentra Naoshima, una pequeña isla japonesa que transformó su declive económico en una apuesta radical por el arte contemporáneo. Museos subterráneos, esculturas al aire libre y arquitectura minimalista conviven con casas de pescadores y silencios prolongados.

Aquí, el viaje no consiste en “ver” arte, sino en vivirlo. Caminar entre una calabaza gigante de Yayoi Kusama y una playa tranquila se convierte en una experiencia casi meditativa. Naoshima demuestra que la belleza también puede ser una política cultural.

3. La Biblioteca de Admont (Austria), un templo secreto del conocimiento

En el corazón de los Alpes austríacos, lejos de las rutas turísticas más transitadas, se esconde la biblioteca monástica más grande del mundo. La Biblioteca de la Abadía de Admont es una explosión de luz, frescos barrocos y estanterías infinitas que albergan más de 200.000 volúmenes.

No es solo un lugar para amantes de los libros, sino un recordatorio físico del valor histórico del conocimiento. El silencio que la envuelve no es vacío: está cargado de siglos de pensamiento, fe y curiosidad humana.

4. El Salar de Uyuni en temporada de lluvias (Bolivia), el espejo del mundo

Aunque el Salar de Uyuni es conocido, pocos lo han visto en su versión más impresionante: durante la breve temporada de lluvias. Entonces, una fina capa de agua convierte la mayor extensión de sal del planeta en un espejo perfecto que refleja el cielo hasta borrar el horizonte.

La experiencia es profundamente sensorial y casi espiritual. No hay puntos de referencia, no hay arriba ni abajo. Solo cielo, tierra y la sensación de estar suspendido en algo inmenso. Un lugar que obliga a detenerse y mirar —de verdad—.

5. Svaneti (Georgia), donde el tiempo se quedó a vivir

En las montañas del Cáucaso, la región de Svaneti parece detenida en la Edad Media. Torres de piedra defensivas se alzan junto a aldeas remotas, rodeadas de picos nevados y valles verdes. Durante siglos, el aislamiento protegió tanto su cultura como su arquitectura.

Visitar Svaneti no es solo un viaje geográfico, sino temporal. Es escuchar una lengua antigua, compartir pan y vino con hospitalidad genuina y comprender que la modernidad no siempre es sinónimo de progreso.

Rothenburg ob der Tauber, el pueblo alemán donde el tiempo decidió quedarse

Redacción (Madrid)

Rothenburg ob der Tauber despierta cada mañana como si el tiempo hubiera decidido detenerse a contemplarse a sí mismo. Situado en el corazón de Baviera, este pequeño pueblo alemán conserva un casco histórico medieval prácticamente intacto, rodeado por murallas que han observado siglos de guerras, comercio y peregrinos. Caminar por sus calles empedradas es entrar en una postal viva donde cada fachada, cada torre y cada ventana con geranios parece cumplir una función narrativa.

La historia de Rothenburg se remonta a la Edad Media, cuando fue una ciudad imperial libre y un importante centro comercial. Su declive económico a partir del siglo XVII, lejos de condenarlo al olvido, lo salvó de las grandes transformaciones urbanísticas que sí afectaron a otras ciudades alemanas. Gracias a ello, hoy se mantiene como uno de los ejemplos mejor conservados de urbanismo medieval en Europa, una suerte de cápsula histórica que atrae a investigadores, turistas y amantes del patrimonio.

Pero Rothenburg no vive solo de su pasado. A pesar de contar con apenas once mil habitantes, el pueblo mantiene una vida cultural activa, marcada por festivales, mercados tradicionales y celebraciones que mezclan religión, folklore y turismo. El más conocido es el Mercado de Navidad, que cada diciembre transforma la plaza principal en un escenario de luces cálidas, vino caliente y coros que cantan villancicos bajo el frío bávaro.

El turismo, sin embargo, es un arma de doble filo. Cada año, millones de visitantes recorren sus calles, lo que genera riqueza pero también plantea desafíos en términos de sostenibilidad y conservación. Las autoridades locales y los vecinos trabajan para equilibrar la economía turística con la vida cotidiana, conscientes de que el verdadero valor de Rothenburg reside en su autenticidad y no solo en su apariencia de cuento.

Al caer la tarde, cuando los autobuses se marchan y el silencio regresa poco a poco, Rothenburg muestra su rostro más genuino. Las luces amarillas iluminan las murallas y el río Tauber serpentea en calma a los pies del pueblo. Es entonces cuando se entiende que este lugar no es solo un destino turístico, sino un testimonio vivo de la historia alemana, un recordatorio de que el pasado puede seguir dialogando con el presente sin perder su voz.

Costa Brava: el viaje donde el Mediterráneo se vuelve salvaje

Redacción (Madrid)

La Costa Brava no se recorre: se descubre. No se atraviesa con prisa ni se consume como un destino más de sol y playa. Se avanza despacio, curva a curva, entre acantilados que se precipitan al Mediterráneo y pueblos que parecen resistirse al paso del tiempo. Desde Blanes hasta la frontera francesa, este tramo del litoral gerundense es una de las rutas más evocadoras de España, un viaje donde paisaje, historia y vida cotidiana se funden en una identidad única.

El nombre no es casual. “Brava” hace referencia a su carácter abrupto, a una costa recortada que alterna calas escondidas con playas abiertas, caminos de ronda con miradores imposibles. Y es precisamente esa mezcla de belleza indómita y equilibrio humano lo que convierte esta ruta en una experiencia profundamente memorable.

Blanes: el punto de partida

Blanes marca el inicio simbólico de la Costa Brava. Más urbano que otros pueblos de la ruta, funciona como puerta de entrada a un territorio que irá ganando personalidad kilómetro a kilómetro. Desde aquí, el viajero ya intuye el cambio: el mar empieza a dialogar con la roca, y la línea recta desaparece del mapa.

Avanzar hacia el norte es dejar atrás la comodidad para abrazar la sorpresa.

Tossa de Mar: historia frente al mar

Tossa de Mar es uno de esos lugares que obligan a detenerse. Su Vila Vella, la única ciudad medieval fortificada que se conserva junto al mar en Cataluña, se alza sobre un promontorio que domina la costa. Caminar por sus murallas al atardecer, con el sol cayendo sobre el Mediterráneo, es entender por qué artistas, cineastas y escritores quedaron atrapados aquí.

Pero Tossa no vive solo de su postal: calles empedradas, pequeñas calas cercanas y una vida local que mantiene el equilibrio entre turismo y autenticidad.

Begur y sus calas: el lujo del silencio

Begur es sinónimo de elegancia contenida. Coronado por las ruinas de un castillo medieval, este pueblo ofrece algunas de las calas más bellas de la Costa Brava: Sa Tuna, Aiguablava, Fornells. No son playas para el bullicio, sino para el silencio, para el sonido del agua golpeando la roca y las barcas balanceándose suavemente.

Aquí, el lujo no está en los grandes hoteles, sino en la sensación de haber llegado a un lugar que aún se permite ser discreto.

Pals: el interior que equilibra la costa

A pocos kilómetros del mar, Pals demuestra que la Costa Brava no es solo litoral. Su casco histórico, perfectamente conservado, es un viaje a la Edad Media: torres, calles de piedra y balcones que miran a los campos del Empordà.

Es una parada imprescindible para entender la dualidad de la ruta: mar y tierra, pescado fresco y arrozales, salitre y piedra.

Calella de Palafrugell: la esencia mediterránea

Si hubiera que elegir una imagen que resumiera la Costa Brava, probablemente sería Calella de Palafrugell. Casas blancas, barcas de pesca varadas en la arena, arcos junto al mar y un ritmo pausado que invita a quedarse más de lo previsto.

Aquí el Mediterráneo se muestra amable, casi íntimo. No hay grandes complejos ni estridencias, solo paseos al borde del agua, terrazas sencillas y una relación natural entre el pueblo y el mar.

Cadaqués: el final que es un comienzo

El viaje culmina en Cadaqués, aislado durante años por su geografía y protegido, casi por casualidad, del turismo masivo. Llegar hasta aquí ya es una experiencia: la carretera serpentea entre colinas hasta que, de pronto, el pueblo aparece como un anfiteatro blanco frente al mar.

Cadaqués no se explica sin Salvador Dalí, sin Portlligat, sin esa luz que parece distinta a cualquier otra del Mediterráneo. Es un lugar que inspira, que desconcierta y que deja huella.

Una ruta para sentir, no para tachar

La Costa Brava no es una lista de pueblos que visitar, sino una actitud. Es caminar sin rumbo por un casco antiguo, detenerse en una cala sin nombre, comer sin mirar el reloj y dejar que el paisaje marque el ritmo.

Es una ruta ideal para quienes entienden el viaje como una forma de observar, de escuchar y de dejarse sorprender. Porque en la Costa Brava, más que llegar a un destino, lo importante es todo lo que ocurre entre uno y otro.

Rovinj, la memoria del Adriático tallada en piedra

Redacción (Madrid)

En la costa occidental de Croacia, asomado al mar Adriático, el pueblo de Rovinj se alza como una silueta inconfundible de tejados rojizos y callejuelas empedradas. Antiguamente una isla y hoy unida al continente, esta localidad istriana conserva una identidad forjada por siglos de influencias venecianas, austrohúngaras y eslavas que aún se perciben en su arquitectura y en su vida cotidiana.

El corazón de Rovinj es su casco antiguo, un laberinto de calles estrechas que ascienden hasta la iglesia de Santa Eufemia, cuyo campanario domina el perfil urbano. Desde lo alto, el visitante obtiene una panorámica del puerto, donde pequeñas embarcaciones de pesca conviven con yates turísticos, reflejo del equilibrio —a veces tenso— entre tradición y modernidad.

La economía local ha estado históricamente ligada al mar. La pesca y la construcción naval fueron durante décadas los principales motores del pueblo, aunque hoy el turismo ocupa un lugar central. Restaurantes, galerías de arte y pequeños hoteles familiares han revitalizado el centro histórico, atrayendo a viajeros en busca de autenticidad y paisaje.

Sin embargo, este auge turístico no está exento de desafíos. El aumento del costo de vida y la presión sobre el patrimonio urbano preocupan a los residentes, que reclaman medidas para evitar la pérdida de población local y la transformación del pueblo en un mero escenario para visitantes. Las autoridades municipales han comenzado a debatir regulaciones para proteger el equilibrio social y arquitectónico.

Rovinj sigue siendo, pese a todo, un lugar donde la historia se respira en cada rincón. Entre el olor a sal marina y el eco de pasos sobre la piedra antigua, el pueblo representa la capacidad de las comunidades costeras del Adriático para adaptarse al presente sin renunciar a su pasado.

FITUR 2026 cierra con un sólido avance del turismo a nivel mundial y ratifica su protagonismo internacion

Redacción (Madrid)

La Feria Internacional de Turismo, organizada por IFEMA MADRID, cierra sus puertas con un balance positivo y revalida su capacidad de convocatoria superando ligeramente los 255.000 visitantes en sus cinco jornadas. Durante los días profesionales, se consolidan las cifras de la última edición de 155.000 visitantes con un crecimiento del 12% de la visita internacional, en línea con el crecimiento del 11% de los expositores internacionales. Asimismo, el público general del fin de semana se consolida en los 100.000 viajeros.

Este resultado refuerza las excelentes cifras de participación, con más de 10.000 empresas de 161 países, de los cuales 111 han participado con representación oficial, así como 967 expositores titulares. Además, el impacto económico de FITUR 2026 en Madrid ha alcanzado los 505 millones de euros, además de apoyar el mantenimiento de 3.753 puestos de trabajo, confirmando su papel como uno de los eventos internacionales más importantes de todo el año en la Región, y su contribución a la dinamización de la economía y el turismo nacional.

FITUR abre así el 2026 confirmando el excelente momento que atraviesa el sector turístico. Un contexto especialmente favorable que se refleja en los datos de 2025, año en el que, según ONU Turismo, se superaron a nivel mundial los 1.500 millones de llegadas internacionales, mientras que España alcanzó la cifra de 97 millones de turistas extranjeros, de acuerdo con los datos del Ministerio de Industria y Turismo.

La 46ª edición abrió sus puertas el miércoles 21 de enero con un minuto de silencio, visibilizando la solidaridad del sector turístico con las víctimas de los accidentes ferroviarios. Así lo hicieron también SS.MM. los Reyes de España durante la inauguración oficial el jueves 22 al firmar en el libro de condolencias ubicado en el stand de Andalucía.

Apoyo institucional y confianza sectorial

La relevancia institucional de FITUR 2026 se ha constatado en la inauguración oficial de SS.MM. los Reyes de España y en las más de 70 visitas institucionales de presidentes autonómicos, ministros y viceministros de turismo de todo el mundo y autoridades turísticas, que subrayaron el papel estratégico de la feria como foro global de diálogo, cooperación y proyección internacional del sector.

FITUR, una apuesta por el conocimiento y una oferta más diversa y orientada al futuro  

La destacada afluencia se ha traducido en una intensa actividad en los 9 pabellones, donde destinos, empresas e instituciones de todo el mundo han presentado sus novedades, estrategias y proyectos. En este marco, y durante las jornadas profesionales, el Pabellón del Conocimiento se ha presentado como uno de los grandes ejes de la Feria con 8 auditorios, 10 programas de conferencias, más de 200 sesiones y más de 250 ponentes.

Junto a ello, las distintas secciones de FITUR han contribuido a enriquecer y diversificar la propuesta ferial. FITUR 4all ha avanzado la agenda de un turismo accesible e inclusivo; FITUR Cruises ha reforzado la proyección del turismo azul sostenible; la novedad de FITUR Experience, junto a FITUR Lingua y FITUR LGTB+, ha dinamizado segmentos con alto potencial de crecimiento. Asimismo, FITUR ScreenSportsTalent y TechY han impulsado la intersección entre turismo, cultura, deporte, talento y tecnología; FITUR Woman ha visibilizado el liderazgo femenino en el turismo; y FITUR Know How & Export ha mostrado el expertise de la empresa española en los mercados internacionales.

Con este balance, y con un espectacular despliegue de México como País SocioFITUR 2026 reafirma su liderazgo global por participación y visitantes, su relevancia para los profesionales para la generación de oportunidades de negocio y alianzas y su contribución al impulso del turismo como motor económico y social y el desarrollo de una oferta más diversa, competitiva y orientada al futuro.

Giethoorn, el silencio que se desliza sobre el agua

Redacción (Madrid)

En el noreste de los Países Bajos, en la provincia de Overijssel, existe un pueblo donde el ruido de los motores ha sido reemplazado por el chapoteo suave del agua y el murmullo de los visitantes sorprendidos. Giethoorn, conocido internacionalmente como la “Venecia holandesa”, es una localidad atravesada por una red de canales que funcionan como calles y que definen su identidad desde hace siglos.

Fundado en el siglo XIII por comunidades que extraían turba de la zona, el pueblo fue moldeando su paisaje a partir de esa actividad. Los huecos dejados por la extracción se llenaron de agua, dando origen a los canales actuales. A su alrededor se levantaron casas de techos de paja, muchas de ellas aún en pie, rodeadas de pequeños jardines y conectadas por más de 170 puentes de madera.

La vida cotidiana en Giethoorn transcurre a un ritmo distinto al de las grandes ciudades neerlandesas. En el centro histórico no circulan automóviles y el transporte se realiza principalmente en barcas eléctricas, bicicletas o a pie. Este modelo ha convertido al pueblo en un símbolo de tranquilidad y sostenibilidad, aunque también plantea desafíos ante el creciente flujo de turistas.

En los últimos años, Giethoorn ha experimentado un notable aumento de visitantes internacionales, atraídos por su estética de postal y su fama en redes sociales. Las autoridades locales intentan equilibrar la preservación del entorno con la importancia económica del turismo, implementando límites de navegación y promoviendo visitas fuera de temporada.

A pesar de estos retos, Giethoorn sigue siendo un ejemplo singular de cómo la historia, el paisaje y la forma de vida pueden convivir en armonía. En un mundo cada vez más acelerado, este pequeño pueblo holandés recuerda que el silencio y la lentitud también pueden ser patrimonio cultural.

La I Cumbre Internacional de Comunicación y Turismo aspira a convertirse en un referente de conocimiento para profesionales del sector

Redacción (Madrid)

La primera edición de la Cumbre Internacional de Comunicación y Turismo, organizada por IFEMA MADRID y la Agencia EFE en el marco de FITUR 2026, se celebró este viernes con el objetivo de consolidarse como “uno de los grandes hitos de referencia para quienes trabajan en comunicación y turismo”, según señaló durante la inauguración José Vicente de los Mozos, presidente del Comité Ejecutivo de IFEMA MADRID.

En la apertura también intervino Miguel Ángel Oliver, presidente de la Agencia EFE, quien defendió que el turismo debe situarse “en el centro de las políticas económicas” en un contexto de “incertidumbre geopolítica”, e instó al sector a avanzar en equidad de género, inclusión laboral, sostenibilidad, innovación e inversión.

Comunicación turística en tiempos de incertidumbre: la importancia de la marca país

La primera mesa, patrocinada por el Ministerio de Turismo de la República Dominicana, se centró en la comunicación turística en contextos de incertidumbre. Se destacó que mantener y fortalecer la marca país requiere profesionales bien formados y campañas comunicativas estratégicas.

José Luis Sá Nogueira, ministro de Turismo de Cabo Verde, señaló: “Es esencial apostar por la formación, mantener la credibilidad y comunicar correctamente”. Explicó que están contratando personal para el plan de promoción turística vinculado al Mundial de Fútbol 2026, al que Cabo Verde se ha clasificado por primera vez.

Fernando Valmaseda, director general de RV Edipress y del magazine Miradas viajeras, coincidió: “Sin formación, los profesionales no pueden ofrecer un servicio de calidad ni generar confianza en los viajeros”. Añadió que “la comunicación turística no es un gasto, sino una inversión: lo que no se comunica, no existe”.

Vivir del turismo o sobrevivir al turismo: enfrentando la turismofobia

La mesa titulada Vivir del turismo o sobrevivir al turismo, patrocinada por la Secretaría de Turismo del Estado de Chihuahua (México), abordó la fricción que a veces surge entre residentes y turistas. María de Lurdes Vale, directora de Turismo de Portugal en España, comentó: “La turismofobia es un conflicto entre personas, no entre turismo; debemos replantear cómo comunicamos y promovemos el sector”.

Diego Barceló, CEO de Comunicación Iberoamericana, añadió que es clave escuchar al ciudadano local para comprender sus inquietudes y señaló que “en ocasiones, la solución es más sencilla de lo que parece”. Por su parte, Edibray Gómez, secretario de Turismo de Chihuahua, resaltó la importancia de respetar a las comunidades tradicionales y sus costumbres.

Bulos y desinformación en el turismo

En la mesa Bulos y desinformación en el turismo, patrocinada por la Agencia Brasileña de Turismo (Embratur), Jonathan Gómez, director de Turismo del Ayuntamiento de Málaga, criticó la práctica de algunos destinos que priorizan la viralidad y los ‘likes’ a través de influencers, incluso en detrimento de otros destinos cercanos.

Gómez recordó que Málaga sufrió campañas falsas, como imágenes de supuestos tiburones herbívoros en las costas de Marbella, que dañaron la percepción del destino y afectaron al turismo local. Jorge Ocaña, redactor de EFE Verifica, expuso casos reales de desinformación que generan expectativas falsas y pérdidas económicas para ciudades y viajeros.

Nuria Cabrero, responsable editorial de Lonely Planet en España, destacó que la veracidad y el rigor son “valores esenciales frente a los bulos” y afirmó que sus guías continúan “contrastando y verificando toda la información desde hace 50 años”.

El futuro de la comunicación turística

La última mesa, dedicada al futuro de la comunicación turística y patrocinada por la Secretaría de Turismo del Estado de Nayarit (México), abordó la importancia de contar las historias de las comunidades locales y poner en valor sus raíces. Juan Enrique Suárez, secretario de Turismo de Nayarit, explicó que la política regional busca mostrar cómo viven los habitantes autóctonos que han preservado su territorio durante siglos.

Yasmina Laraudogoitia, jefa de Asuntos Públicos para Booking España y Portugal, destacó que los viajeros buscan “experiencias auténticas” que conecten con su personalidad y con las comunidades locales. Miguel López-Quesada, presidente de Dircom, señaló que “la comunicación turística moderna debe ser más visual y emocional, ya que las decisiones de los viajeros responden primero a lo emocional y luego a lo racional”.

Un sector “humano” y generador de esperanza

La clausura corrió a cargo de Natalia Bayona, directora ejecutiva de ONU Turismo, quien enfatizó que el turismo debe ser “más humano” y capaz de generar “esperanza”. Bayona subrayó: “En tiempos de tensión, debemos mostrar la resiliencia y fortaleza del sector turístico, que no solo es un motor económico, sino también un generador de cohesión social”.

La ejecutiva destacó que el turismo atraviesa un momento de crecimiento, inversión y aumento de visitantes, pero advirtió: “Es fundamental ser cada vez más auténticos y volver a los valores fundamentales, contando historias reales”.

La I Cumbre Internacional de Comunicación y Turismo, organizada por IFEMA MADRID y la Agencia EFE, reunió a destacados profesionales del turismo nacional e internacional, consolidándose como un espacio de referencia para la reflexión, el aprendizaje y la innovación en comunicación turística.