Bora Bora y el destino que nació para volver locos a los enamorados

Redacción

Bora Bora es la joya de la Polinesia Francesa ubicada en el centro del Pacífico Sur, el océano que bautizaran así Fernando de Magallanes y los suyos. Allí, al otro lado del mundo, esta isla rodeada de islotes se sitúa a 50 minutos de vuelo de Tahití y acomodada en una de las lagunas más bellas del mundo.
Los viajeros de todo el mundo sueñan con visitarla y es el destino favorito para los recién casados disfrutando de una luna de miel única y especial. Sin lugar a dudas Bora Bora representa el romanticismo en el mundo del turismo. Los hoteles están perfectamente preparados proponiendo unos modernos bungalós sobre pilotes y villas flotantes con acceso directo al océano y, desde sus terrazas, enamoran con impresionantes vistas de unas puestas de sol.

Rincones y espacios únicos de Bora Bora, Lugares y Más


Bora Bora es un antiguo volcán que hoy se asienta sobre una laguna que muestra un sinfín de tonos azules fuera de lo normal. Los azules se mezclan, cual paleta natural, con los verdes de los montes Otemanu, Pahia y Hue. A esta impresionante panorámica se suman playas de arena de todos los tamaños. Empezando por la más famosa: La de Matira.
De a la arena nos sumergimos en las aguas turquesas, los peces de colores se pasean por los jardines de coral, de donde surgen mantas raya. Con un simple movimiento de sus aletas, se acercan y juegan con los bañistas provistos de gafas y tubos de snorkel, además los más deportistas se pueden iniciar en el submarinismo. Y por si fuera poco, en el Lagoonarium, podremos disfrutar de encuentros garantizados y seguros con tortugas, mantas raya e incluso tiburones.

La vida local se mezcla con los hoteles de lujo, Lugares y Más


La propuesta de Bora Bora va mucho más allá. Lo ideal es recorrerla a pie, en bici o en scooter. Las distancias son cortas y sin pendientes, salvo que deseemos escalar las faldas del Monte Otemanu (727 metros) que preside la isla. Cuando el valle se cubre de flores de hibisco, el paisaje resulta encantador. Y no debemos temer nada: ningún animal ni insecto peligroso vendrá a estropear un día perfecto. Para explorar la laguna, disfrutar de un pícnic en un motu o hacer escala en otro motu diferente, cada uno podrá elegir la embarcación que desee: moto de agua, paddle, canoa polinesia, velero, catamarán o submarino para turistas…