
Redacción (Madrid)
Guantánamo, Cuba. Para muchos, el nombre de Guantánamo despierta imágenes preconcebidas, pero basta con pasar un día en la ciudad y sus alrededores para descubrir un rostro distinto: el de un destino lleno de autenticidad, ritmo y paisajes únicos en el oriente cubano.
Mañana: despertar entre montañas y cafés
El amanecer en Guantánamo se siente especial. La ciudad, custodiada por la Sierra Maestra y el Macizo Sagua-Baracoa, recibe la luz del sol con un tono cálido. La primera parada obligada es el Parque Martí, corazón de la vida local, donde los guantanameros se reúnen para conversar, tomar café y disfrutar de la brisa. A pocos pasos, las cafeterías sirven el café oriental, fuerte y aromático, ideal para iniciar la jornada.
Los amantes de la historia y la arquitectura pueden recorrer la Catedral de Santa Catalina de Ricci, un ejemplo de la herencia colonial que aún permanece en pie.
Mediodía: sabores de la tierra
La gastronomía guantanamera tiene un sello propio, influenciado por las raíces afrocaribeñas y campesinas. Un almuerzo en una “paladar” típica permite saborear platos como el calalú, el ajiaco oriental o el pescado fresco acompañado de arroz con coco. Todo, acompañado de frutas tropicales que parecen recién cortadas del árbol.
Tarde: música y naturaleza
Guantánamo late al ritmo del changüí, género musical nacido en estas tierras. Una visita a la Casa del Changüí Chito Latamblet acerca al viajero a la esencia cultural de la región: guitarras, marímbulas y bongós que llenan el ambiente de sonoridad alegre y contagiosa.
Para quienes prefieren un respiro natural, a pocos kilómetros se encuentran áreas como el Yunque de Baracoa y la Cueva del Agua, donde la biodiversidad y la frescura de los ríos ofrecen un contraste ideal con la vida urbana.
Noche: tradición bajo las estrellas
Cuando cae el sol, la ciudad cobra un nuevo encanto. En el Malecón guantanamero, familias y parejas disfrutan de la brisa marina, mientras en las peñas culturales se mezclan música, danza y poesía. La velada puede culminar con un ron local o un refrescante coctel preparado al estilo cubano.
Un destino que sorprende
Pasar 24 horas en Guantánamo no es suficiente para abarcar todo lo que ofrece, pero sí basta para romper mitos y descubrir una ciudad orgullosa de sus tradiciones. Entre montañas, mar y cultura, este rincón oriental de Cuba se revela como un destino turístico diferente, auténtico y lleno de vida.







