Así es Zamora, naturaleza, gastronomía y encanto

Por redacción

Zamora es una de las grandes desconocidas de España. Y, sin embargo, tiene tanto que ofrecer que bien merece una detenida visita que, sin duda, permitirá hacer grandes descubrimientos. Uno de los mejores románicos de España, cuatro parques naturales de gran belleza, el sinuoso camino del Duero y la placidez de la Vía de la Plata, el mayor lago de España, ciervos, lobos, aves, muchas aves, una inmensa gastronomía y unos vinos primorosos… Hay mucho que descubrir en Zamora. Aquí destacamos solo siete.

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Zamora, Sanabria uno de los pueblos más bonitos de España

Puebla de Sanabria, el pueblo más bello de Zamora
La verdad es que el título es discutible porque la competencia es dura, pero la realidad es que Puebla de Sanabria acaba de ser incluido en la lista de «Los pueblos más bonitos de España» y es el único en esa lista de la provincia de Zamora. Así que… Se trata de un sello de calidad, un referente a nivel nacional e internacional de prestigio en turismo rural y conservación de patrimonio. Cualquier pueblo que ostente esta marca cumple unos criterios de calidad, belleza y accesibilidad turística que no defraudará a ningún visitante. Aunque está declarado Conjunto Histórico Artístico por la singularidad de sus monumentos entre los que destaca su Castillo datado en el último cuarto del siglo XV y en el que se reunieron Fernando de Aragón y Felipe el Hermoso, la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Azogue de portadas románicas, la Ermita de San Cayetano de estilo neoclásico y el Ayuntamiento, lo singular de la villa es su cuidada arquitectura civil protegida por recintos murados, las casas blasonadas de familias de realengo como Los Losada, Los Ossorio, los Aguilares que bien merecen ser disfrutadas a lo largo de un detenido paseo tanto de día como de noche con una iluminación que invita al disfrute de su pasado. Una arquitectura armónica, empeño en el que ha trabajado su alcalde, José Fernández Blanco en la varias décadas que lleva en el cargo, que deslumbra al viajero.

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Casa rural en Puebla de Sanabria

Posadas reales y casas rurales de ensueño
Todos los pueblos de la zona, dado su carácter turístico tienen numerosos hoteles, casas rurales o posadas reales en los que alojarse. Solo en Puebla, donde viven apenas 1.500 habitantes, hay una treintena, algunas realmente espectaculares. Por ejemplo, la posada real La Cartería, con amplias habitaciones con paredes en piedra y vigas de madera, que incluso ofrece un pequeño gimnasio y spa; o la Posada de las Misas, en lo más alto de la villa, junto al Ayuntamiento y la iglesia parroquial. Habitar la casa es disfrutar del silencio y de la historia, desde las ventanas de sus 14 habitaciones se puede admirar los maravillosos edificios colindantes, el río Castro desembocando en el Tera, las montañas de la Sierra de la Culebra, el pico de Santo Toribio… o también la Posada La Pascasia, en pleno centro, vidrios translúcidos y muros de piedra en una posada real. Las habitaciones tienen un ambiente idílico para parejas: Bañeras redondas de hidromasaje, frutas sobre la mesa, medias luces, guiños en leds, vidrios translúcidos, espejos, muebles de diseño, albornoces picardías y hasta un estuche de sex-shop con el que ella –el 90% son mujeres que buscan sorprender a sus parejas– le sorprende a él. Un escenario, sin duda, efectista y prometedor.

Bucear a mil metros de altura
De entre todos los efectos de la glaciación, sin duda el más impresionante es el lago de Sanabria, una detenida visita se justifica sobradamente por los paisajes impagables que brinda al visitante y por sus dimensiones. Con más de tres kilómetros de largo y uno y medio de ancho ocupa una superficie de casi 320 hectáreas y una profundidad máxima de 51 metros. Es el más grande de España y el de origen glaciar más grande de Europa y desde 2015 Reserva de la Unesco. El paisaje y el lago son espectaculares, pero lo que lo convierte en único es la Estación Biológica Internacional y su principal habitante, el primer catamarán eólico-solar del mundo, que fue apadrinado en 2011 por Pierre-Ivés Cousteau bajo estándares internacionales de ecoturismo y educación ambiental, que también implican el comportamiento silencioso de los visitantes, nivel cero de emisiones sonoras, efluentes, residuos, oleaje-erosión y gases contaminantes. Un paseo en esta catamarán es también una experiencia científica en la que se presencia la inmersión de científicos-buceadores a los que se puede preguntar en tiempo real sobre la fauna, flora, geología y restos etnográfico-arqueológicos, a través de radiocomunicación y cámaras, seguidas en directo desde una cubierta acristalada para 80 pasajeros. Incluye un aula tecnológica eólico-solar, recogida de plancton para su interpretación en el microscopio de a bordo y equipos de sónar e hidrófonos que permiten a los más pequeños explorar la búsqueda de dinosaurios acuáticos. Finaliza con una degustación de sidra local.

Arribes del Duero, la naturaleza como arquitecto
La tenacidad del Duero, empeñado en horadar durante millones de años la masa granítica de la comarca de Sayago, ha dado origen al deslumbrante espectáculo de los Arribes, una herida de hasta 200 metros de profundidad en la frontera con Portugal. Un espectáculo casi dramático por su belleza. El gran Duero se contornea formando acantilados llenos de vegetación. La vista desde los numerosos miradores o recorriendo sus orillas es espectacular, pero sin duda lo es aún más cuando se recorre el cauce del río en una de los barcos que hace el crucero fluvial desde Fermoselle, un bello pueblo que destaca especialmente por su arquitectura popular, muy bien conservada. A lo largo de sus calles empinadas y sinuosas se van descubriendo las casonas antiguas, de aspecto robusto y con escudos, o los rincones más pintorescos de la localidad. El crucero puede observarse la que bordea el río con aves como el águila real, buitre, ánade o la cigüeña negra, y la vegetación típica de Arribes. En el río o en los miradores, se puede disfrutar del paisaje agrícola, la arquitectura tradicional ribereña, el contraste del valle del Duero en sus lados portugués y español, o los saltos naturales de agua y la visión del río Duero desde la ingeniería industrial levantada en su cauce.

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La berrea, la llamada del ciervo

Berrea, la llamada del ciervo
Cuando acaba el verano y hasta mediado el otoño -este año va retrasada por falta de lluvias- es tiempo de berrea en la provincia de Zamora y el lugar idóneo es la Sierra de la Culebra. El estado puro en el que se encuentran los ciervos y sus épocas de celo marcan este momento de gran concentración de animales. Es entonces cuando los ciervos compiten por el poder y la jerarquía ante la atenta mirada de las hembras. Para poder apreciarlo es necesario ir acompañados de guías locales expertos y de material óptico de alta gama, sobre todo al amanecer o al atardecer. Durante la actividad se pueden observar también otras especies de fauna que se mueven por el lugar, como el jabalí, el corzo o el lobo ibérico. El espectáculo, que casi siempre se observa a distancia aunque se oyen a la perfección los roncos y largos bramidos de los machos en celo y resuenan los golpes de sus cuernos en toda la Sierra, en su lucha por hacerse con el control de la manada. El vencedor de los múltiples escarceos entre los machos será el que cuidará de la manada y el que cubrirá a las hembras que por esta fechas también estarán en celo, de esta manera realizan una selección natural en el derecho por la reproducción. 

Del lobo a la abeja
Los ciervos no son los único animales que pueblas estas tierras. El lobo ibérico concentra en la Reserva Regional de Sierra de la Culebra a la población más numerosa de España, lo que le ha dado fama a esta comarca zamorana. El lobo campa a sus anchas por unas tierras que también comparte con el jabalí, el corzo, el zorro, la nutria, el gato montés o el tejón. La fauna de la Sierra de la Culebra es una de las más ricas de Castilla y León. El Centro del Lobo Ibérico es un recurso educativo y de dinamización socioeconómica ligado al Plan de Conservación y Gestión del Lobo en Castilla y León. Permite a sus visitantes disfrutar de la observación de lobos ibéricos en condiciones de semi-libertad, así como conocer las características de su vida, entorno y hábitos. El Centro se encuentra situado en la localidad de Robledo, a escasos 10 km de Puebla de Sanabria, municipio al que pertenece. Robledo es un pequeño pero encantador pueblo arropado por robles y castaños. No muy lejos pasamos del gran lobo a la minúscula abeja. El Centro Temático de la Miel de Sagallos, abierto hace apenas un año, propone un didáctico recorrido expositivo e interpretativo sobre una de las principales actividades de la zona: la apicultura. El recorrido contempla los procesos tradicionales de recolección y tratamiento de la miel y todo el proceso de la apicultura, desde la formación de las colmenas hasta su manejo, además de las labores de las abejas, el hábitat de la Sierra de la Culebra y la organización social de la colmena.

Del pulpo a las berzas 
Después de tan interesante visitas, es tiempo de hacer un alto y disfrutar de la rica gastronomía de estas tierras… y de sus excelentes vinos. De las huertas generosas que forman parte de su paisaje se obtienen los habones y las berzas que llenan las ollas sanabresas, siendo la base del caldo sanabrés o caldo de berzas. El pulpo a la sanabresa, muy similar al de sus vecinos gallegos, forma parte de la tradición culinaria de la comarca, desde antiguo, siendo típico en las romerías. La trucha de sus ríos y el bacalao comparten un lugar de honor en los fogones sanabreses. De un producto básico como es el pan nacen los farinatos, mezclado con lo mejor de las carnes de la comarca. Carnes de vacuno criadas de forma natural en los pastos de las sierras sanabresas, de las que se pueden degustar la chuleta y el chuletón. Delicias de cerdo que en otros tiempos fueron la despensa invernal dando lugar a los chorizos, el mondejo y los sisos o picadillo, ingrediente principal de uno de los guisos más populares: los sisos con cachelos. En los prados, en los linderos de los caminos y en los pinares de la comarca se recogen gran cantidad de setas entre las que destaca por su calidad el Boletus Edulis de los pinares y la Macrolepiota Procera, popularmente conocida como «cucurril», apreciada por su alto valor culinario. A destacar el espectacular arroz a la sabresa que hacen en la La Mula de los Arribes. Entre los postres más característicos de la comarca, figuran las rosquillas asadas de sartén, las manzanas asadas, las castañas cocidas o asadas. También destacan las torrijas y los buñuelos, dulces tradicionales de la Cuaresma, la leche frita, o el arroz con leche. La sidra sanabresa ha pasado del anonimato a tener una gran aceptación popular diciéndose de ella que tiene «excelente alma y un buen aguante». También se llevan años produciendo vinos de origen estrictamente sanabrés.

Jerusalén, una vida en conflicto y unas vistas de ensueño

Por José María Benito

A lo largo del último año se han producido algunos atentados terroristas con víctimas mortales en diversas ciudades de Israel, incluido Tel Aviv y Jerusalén, que en ocasiones han incluido el uso de armas de fuego o de vehículos de transporte. Se recomienda encarecidamente mantener una actitud prudente y alerta, evitar situaciones de vulnerabilidad, limitar el uso del transporte público y tener especial precaución en estaciones de tren, paradas de autobús o tranvía, centros comerciales y en general en lugares donde se produzcan aglomeraciones, al ser estos potenciales objetivos.

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Vista del Zoco de Muristán


Durante el verano de 2014 tuvo lugar un enfrentamiento militar en la franja de Gaza, que incluyó el lanzamiento masivo de cohetes sobre territorio israelí, así como una operación militar israelí en la zona. Actualmente se encuentra en vigor un acuerdo de alto el fuego. No obstante, no puede descartarse la posibilidad de que se reanuden los combates. Por otra parte, no son infrecuentes los incidentes bélicos en la frontera de Israel con Líbano y en la zona de los Altos del Golán.
Se recomienda no viajar a la frontera de Israel con Siria y Líbano, incluida la zona norte de los Altos del Golán. Se desaconseja viajar a la frontera de Israel con la franja de Gaza, incluyendo los pasos fronterizos (como Kerem Shalom), las poblaciones fronterizas y las carreteras de aproximación a esa zona. Se deberá extremar la prudencia en un radio de 40 kms alrededor de la franja de Gaza.
Se desaconseja totalmente viajar en cualquier embarcación con destino a Gaza. Tratar de entrar en Gaza por mar es extremadamente peligroso para la vida y la integridad física de los participantes en este tipo de iniciativas. Se aconseja encarecidamente que el envío de la ayuda humanitaria se realice siguiendo los cauces establecidos.
A la hora del viaje, es necesario contar con un pasaporte, con una validez mínima de seis meses, contados a partir de la fecha prevista de salida de Israel. En caso contrario, las autoridades israelíes podrán denegar la entrada.
El visado no es necesario para estancias de menos de tres meses (90 días).
Hay que recordar que las autoridades israelíes tienen potestad para denegar la entrada a cualquier persona, incluso aunque se lleve toda la documentación en regla, si por ejemplo estiman que se trata de simpatizantes con la causa palestina o si perciben que el motivo del viaje es visitar Cisjordania y/o Gaza por razones políticas. Esta posibilidad se extiende a todos los puestos fronterizos, incluidos el Aeropuerto Internacional de Ben Gurion, el puesto fronterizo de Eilat o los puentes Sheik Hussein y Allenby.
Las autoridades fronterizas pueden someter a los viajeros a largos interrogatorios, tanto a la entrada como a la salida. No es infrecuente que los interrogatorios incluyan preguntas de carácter personal o la inspección exhaustiva del equipaje, efectos personales y vestimenta.
Debido a estos estrictos controles, la recomendación de ponerse en contacto previamente con la Embajada de España en Tel Aviv es especialmente aplicable a grupos, colectivos o delegaciones de ONGs u organizaciones similares que tengan previsto viajar a Israel. No obstante, en última instancia el viaje a Israel será de la entera y exclusiva responsabilidad del grupo y personas que lo compongan.
Al entrar en territorio israelí, las autoridades aeroportuarias israelíes podrían estampar un sello sobre el pasaporte, que podría dificultar el viaje ulterior a países árabes distintos de Jordania y Egipto. Para evitarlo, se puede solicitar que estampen el sello en una hoja aparte. No obstante, el hacerlo o no será decisión del agente de frontera.
El Parlamento israelí aprobó el pasado 7 de marzo de 2017 una ley que prohíbe la entrada a extranjeros que llamen al boicot económico, cultural, académico o de cualquier otro tipo contra Israel o los asentamientos judíos en territorio ocupado. La nueva ley pretender aplicarse a cualquier persona que haga un llamamiento público a boicotear Israel (incluidos los realizados en redes sociales), o que pertenezca a una organización que llame a dicho boicot.
El paso de Allenby, cerca de Jericó, es el paso principal para cruzar a y desde Jordania, aunque también existen otros dos pasos más (el paso del río Jordán, cerca de Beit She’an, y el paso de Arava, entre Eliat y Aqaba). El paso de Rafah está sometido a restricciones para el paso de personas desde y hacia Gaza. En  ninguno de estos pasos fronterizos es posible obtener un visado si se desea entrar en Israel por primera vez.
Es conveniente para aquellos ciudadanos españoles que lleguen a Israel desde Egipto, especialmente por vía aérea, ponerse antes de viajar en contacto con la Embajada de España en Tel Aviv a fin de evitar mayores dificultades a su llegada al Aeropuerto Internacional de Ben Gurion.
La situación del resto del país es de normalidad. Conviene, no obstante, observar una actitud prudente y estar atentos a la evolución de los acontecimientos.
El portador o traficante de drogas podrá ser condenado hasta 20 años de cárcel en Israel en función de la cantidad y del tipo de droga de que se trate. Si es para propio consumo y según la cantidad en cuestión, las penas podrán elevarse hasta 3 años de cárcel.
Las infraestructuras sanitarias de Israel son comparables a las existentes en España y buenas en casi todo el país. Dado el muy alto coste de los servicios médicos y la inexistencia de convenio con la Seguridad Social española, es recomendable contratar un seguro de asistencia en viaje antes de viajar a Israel, que incluya la repatriación en caso de necesidad. Ante el posible riesgo de la aparición de casos de «Fiebre del Nilo» (enfermedad transmitida por los mosquitos cuyos síntomas son similares a los de la gripe y que en personas mayores o niños de corta edad puede tener consecuencias muy graves), las autoridades israelíes han recomendado precaución y la utilización de productos repelentes de mosquitos. Existe el riesgo de que las personas con problemas de corazón y circulación experimenten complicaciones cardíacas en la costa israelí del Mar Muerto, situada a 400 metros por debajo del nivel del mar.

Florencia de la mano de ‘Inferno’ de Dan Brown

Escrito por David Agüera

Aprovechamos la novela de Dan Brown para descubrir y vivir la que posiblemente es una de las ciudades más espectaculares de Europa. Florencia es el final perfecto en un viaje dedicado a la región de la Toscana.
Sus calles, estrechas y pequeñas en el centro urbano, nos trasladan hasta la edad dorada de una urbe que fue capital de Italia desde 1865 a 1871. Allí en el siglo XIV nació uno de los movimientos artísticos más importantes de la historia, el denominado Renacimiento, y se la considera una de las cunas mundiales del arte y de la arquitectura.

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Vista de la catedral Santa María del Fiore, símbolo de la capital toscana


Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982 y en él destacan obras medievales y renacentistas como la cúpula de Santa María del Fiore, el Ponte Vecchio, la Basílica de Santa Cruz, el Palazzo Vecchio y museos como los Uffizi, el Bargello o la Galería de la Academia, que acoge al David de Miguel Ángel. En este viaje por una de las ciudades más importantes del » Viejo Continente» os recomendamos una lectura única: » Inferno» del controvertido autor Dan Brown ( «Ángeles y demonios» «El código da Vinci » «El símbolo perdido»… )que recupera en esta novela la figura del profesor de la Universidad de Harvard, Robert Langdon que se despierta en un hospital con una herida en la cabeza y no recuerda nada de los últimos días. Su último recuerdo es caminar en el campus de Harvard, pero rápidamente se da cuenta de que él está ahora en Florencia. En esta aventura le acompaña Sienna Brooks, la médico que atiende a Langdon en el hospital. Una descripción al milímetro de los conjuntos artísticos y arquitectónicos más importantes de Florencia y poder descubrir a un artistta como » Dante y su divina comedia » son los ingredientes perfectos que adornan una historia de muertes conspiraciones y deslealtades. Nuestro consejo, sin duda, es recorrer las calles de la ciudad imitando el recorrido de Langdon y Brooks realizan en » Inferno».

Santa María del Fiore
Simbolo de la riqueza y del poder de la capital Toscana durante los siglos XIII y siglo XIV, la catedral fiorentina es uno de los edificios más grandes de la cristiandad. Su nombre se refiere al lirio,símbolo de Florencia, o al antiguo nombre del pueblo llamado Fiorenza. Pero, por otra parte, un documento del siglo XV afirma que la flor se refiere a Cristo

RIONANSA Y LA ESENCIA DE UN PUEBLO

Por David Agüera

Estar en Cantabria para mí significa realizar un viaje maravilloso a través del tiempo.
Regreso a mi más tierna infancia gracias a todos los recuerdos, una sensación de nostalgia y encuentros fortuitos que con la noble gente que puebla estas tierras, me demuestra que los años no han pasado.

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Obeso es uno de los espacios único de Rionansa

«Volví a ver la vieja iglesia, la bolera y la escuela. Aquellas tardes con niebla y la casa de la abuela…»suenan en mi mente. Es la letra de una de las canciones de los Tanea, unos de mis grupos favoritos. Con mis pies sobre el el verde pasto, contemplo una zona maravillosa como el Nansa, y mientras tarareo la canción me dispongo a emprender de tu mano, estimado lector, un viaje único por uno de los valles más bonitos del norte de España.
Rionansa es un municipio cántabro situado dentro de la comarca Saja – Nansa y que se encuentra a unos 73 km de Santander. En sus 17 poblaciones, que recorreremos palo en mano como manda la tradición, viven alrededor de 1200 habitantes que compaginan la dura labor del campo con trabajos en núcleos cercanos como Unquera, San Vicente de la Barquera, Cabezón de la Sal o Torrelavega.
Compruebo que aquí el tiempo parece haberse parado, conservando lo mejor de la tradición, sin renunciar, a las comodidades que nos aporta el tiempo en el que vivimos. Los mayores siempre decían que ningún verde era tan bonito como el que encontramos en los paisajes de Cabuérniga y el Nansa, y qué razón tenían. Quizás me esté dejando llevar por los sentimientos, y no puedo ser el más objetivo, pero estoy seguro de tener toda la razón. Antes de iniciar este camino por la montaña de Cantabria nos acercamos hasta la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, pequeña y característica de la Época Moderna, este coqueto monumento se ha convertido en lugar de culto. Desde el barrio de Arenas, que es donde se encuentra ubicada, y a esa altura, divisamos parte de nuestro trayecto. Al frente la Iglesia de San Pedro ( con dos magníficos retablos barrocos ) y Riclones respectivamente. Hay que detenerse para deleitarse con lo que ven nuestros ojos. Ladeamos la cabeza mientras saboreamos un queso de oveja comprado en la zona para divisar la carretera que nos llevará a Celis, La Cotera, Puentenansa, Cosío… No hay tiempo que perder, masticamos el último trozo del «quesuco» y nos encaminamos a descubrir los encantos de Rionansa.
Dejamos a nuestras espaldas el embalse de Palomera y el transcurrir del río Nansa por donde se accede a la Cueva de Chufín con numerosos grabados realizados tanto mediante incisión como abrasión. Arenas es un pequeño núcleo ubicado a ambos lados de la carretera y donde los prados con cerramiento de piedra componen un paisaje único. Llevamos caminando un rato y la carretera se subdivide en dos caminos. Este punto es conocido por el Canal de Bujones y nos permite adentrarnos en Rionansa dirección a la Herrería a la derecha o Célis a la izquierda. La Herrería es un núcleo pequeño, apenas 12 casas de piedra y balcones que muestran aún hoy en día las mazorcas de maíz. Las chimeneas ahúman en los tejados a nuestro paso y el agua del Nansa suena de fondo mientras bajamos una pequeña pendiente que nos acerca a un maravilloso puente del S. XVII. El poder y la majestuosidad de la naturaleza se apoderan del paisaje mientras descubrimos La Molina con su molino de agua y una fábrica de luz que fue construida en 1911. Estamos llegando a Celucos y aquí, no podemos desperdiciar la ocasión de degustar lo más tradicional de la zona : el cocido montañés. La gastronomía de Cantabria es una de las más importantes de toda España por sus productos únicos. De hecho, algo único y especial es la combinación de alubia de calidad y berza. Sentados alrededor de una mesa de madera recibimos alegres un puchero con un buen cocido y como manda la tradición el » compango» ( así se llama al chorizo, a la costilla, al tocino…que acompaña al cocido en Cantabria) llega en una fuente y nos servirá como uno de los mejores segundos platos que nos ofrece la tierra.
Mientras mordemos un trozo de pan casero relleno del chorizo del cocido, nos sugieren bajar la comida con un paseo hasta Riclones y los Picayos. El camino se transforma en delicia cuando pasamos por la Iglesia de San Pedro y descubrimos al llegar a los pueblos las zonas cultivables más importantes del Valle. Retomamos nuestro viaje y toca volver sobre nuestros pasos hasta La Herrería, pero en esta ocasión descubrimos un camino «píndio» de piedra y tierra que nos deja junto a las antiguas escuelas de Celis. Aquí, en la plaza que tenemos al lado, se celebra la romería de San Pedro.
Más tarde, cuando el café y el recuerdo terminen este relato nos centraremos en los encantos de Celis y de Cosío.
Tomamos las curvas de la carretera como guía hacia la capital de Rionansa. A pocos kilómetros nos espera Puentenansa y en el trayecto el saludo es continuo. Junto a vecinos de La Cotera y Las Bárcenas que dominan la zona a la perfección, encontramos turistas que pasean la orilla mientras fotografían el relieve montañoso que dejamos a nuestro paso. Pasadas las cinco de la tarde, llegamos a Puentenansa y descubrimos el centro administrativo del valle ( gasolinera, bancos, farmacia, comercios…) La montaña de Cantabria también ofrece los servicios necesarios y aquí los encontramos en la capital. También aquí descubrimos el nuevo Ayuntamiento de Rionansa y la sede de la Mancomunidad de Municipios » Nansa», Saboreamos un café de puchero mientras nos cuentan que las casas de la ladera pertenecen a Cabrojo y las del otro lado del Nansa a Rioseco. La señora, que ahora nos ofrece un plato de leche frita. se recrea explicando que un poco más arriba del valle, dirección a Cosío, encontraremos Pedredo hacia la Collada de Ozalba, en una ubicación privilegiada y Obeso, con sus vistas únicas, que posee la Torre de Rubín de Celis, tambien conocida como Torre de Obeso, un torreón de carácter defensivo, de planta cuadrada y cuatro alturas.
Camino a Cosío recuerdo las fiestas que disfruté de pequeño. San Pedro, El Carmen, la Virgen de la Salud, Santiago y Santa Ana, esta última en Rozadío el pueblo donde llama especialmente la atención la presencia de una infraestructura hidráulica, la de Saltos del Nansa. Además aquí existe un coto de pesca de trucha y salmón. Las romerías y las verbenas se convertían en los acontecimientos del verano y nos pasábamos dos meses de pueblo en pueblo celebrando todas sus fiestas. Sin embargo, si alguna hubiera que destacar es San Miguel, el 29 de septiembre , celebrada en el «prao» junto al que caminamos. Y es que Rionansa se viste cada año de fiesta para festejar la feria más importante. Vacas, toros, ganaderos… y buen ambiente. Hoy en día es un acontecimiento tan seguido que durante esa jornada el acceso al valle es bastante complicado.
Como antaño, lo que e capaz de mostrar el Mirador del Escajizu o la fuerza sobre la zona que ejerce el » Picu Bon» me han dejado maravillado. Sentado sobre un muro de piedra ubicado en la falda de Peña Sagra, el punto más alto de Rionansa, diviso San Sebastián de Garabandal, el trasiego de fieles que suben la pequeña colina que da acceso a la zona donde se produjeron unas apariciones marianas entre los años 1961 y 1965 genera un murmullo permanente. El pueblo ha cambiado desde entonces. Se convirtió en lugar de culto no reconocido por la iglesia pero con fieles que llegan desde diversas partes del mundo. Llegados a este punto, he de hablar de Celis y Cosío..

Mi parada en Celis ha tenido mucha carga sentimental. Esas calles por las que yo tanto corrí se caracterizan por su interesante arquitectura popular, muy bien conservada, que recoge un amplio muestrario de las tipologías arquitectónicas tradicionales de Cantabria.Destaca por su interés la casa de » La Campa», aunque yo la recuerde más por un dóberman que siempre etuvo en la puerta, observando mis movimientos pero sin llegar a ladrar. Ahora además de los vecinos que caminan con el ganado por los accesos a los «praos», encontramos familias completas discurriendo por rutas de senderismo perfectamente preparadas. En 1983 Celis recibió el premio nacional al embellecimiento como uno de los pueblos más bonitos de España y hoy además ofece una de las propuestas gastronómicas y de hospedaje más importantes de esta zona de Cantabria.
Como me contó un buen día el alcalde de Rionansa » Celis además es un pueblo y concejo inigualable en su legado de restos ancestrales. Una treintena de cuevas albergan restos arqueológicos de la Prehistoria». Cosío sin embargo es un » Núcleo de marcado carácter medieval y una historia por descubrir. De allí descienden personajes ilustres como Jose María de Cosío». El pueblo ofrece » cinco molinos, una ferrería con producciones de quintales que duplican a las más próximas, dos torres medievales, y la concesión del Rey al señor de Cosío el poder de ajusticiamiento propio lo que dio lugar a que la plaza central se denomine La Picota en la que se ajusticiaban a los reos». Me maravillo contemplando la Casa de la Panda, la Casa de la Llosa y La Casona. Como bien argumentaba el primer edil, » ofrecemos al viajero la verdadera esencia de la gente rural del norte, con paisajes inolvidables por la especulación urbanística y el turismo desmesurado. ofreciendo la posibilidad de conocer una forma de vivir ancestral y auténtica.
Como parte final del recorrido, visitamos el motor turístico de toda Cantabria en la actualidad, el Soplao. Convertido hoy en una cavidad única a nivel mundial por la calidad y cantidad de las formaciones geológicas, la cueva fue descubierta accidentalmente durante las labores de perforación minera aprovechada posteriormente para la extracción de minerales y esta propuesta además como » Lugar de interés geológico español de relevancia internacional». Un lugar único en el mundo que debe recordarnos también que aquí muchos mineros perdieron su vida, bien lo saben las familias de todo el valle.

Lisboa, la mejor panorámica de Europa

Por David Agüera

Algún día viviré en Lisboa. Estoy convencido. La capital de Portugal es un regalo para los sentidos que muestra sin complejos sus mil contrastes y que te recibe con las mejores panorámicas de Europa. Esta es una de las mejores épocas para visitar Lisboa. La cuna del Fado luce sobria durante el mes de enero y su temperatura permite disfrutar de la ciudad tanto de día como de noche, sin preocuparse del húmedo calor del verano y solo pendiente de los días de lluvia continua.
El majestuoso Cristo Rei, con sus 28 metros de altura y réplica del Río de Janeiro, nos recibe mirando a la ciudad. Su imagen con los brazos abiertos expone bien el sentir del lisboeta. Mentalidad abierta y agradable , aquí siempre es bien recibido. El Cristo vigila mientras cruzamos en coche el puente del 25 de Abril, suena el » Fado Portugués » de Amália Rodrigues en la radio y la sensación de nostalgia se hace presente. Aquí empieza un viaje por una ciudad llena de historia, recuerdos y rincones por descubrir.

Avanzamos por el majestuoso puente, lo hacemos un piso por encima de las vías que permiten circular por el mismo a trenes, ésta es la entrada principal a la ciudad y desde aquí Lisboa muestra su esplendor con diferencias drásticas entre la parte nueva y la parte vieja de la urbe. El puente del 25 de Abril se llamó antes Puente Salazar ya que se construyó durante el mandato del dictador portugués. Hoy su nombre hace homenaje al día en el que el país recuperó la democracia. Seña y símbolo de todo un país nos abre la puerta de la ciudad.
Nuestra primera parada es la Avenida de la Liberade. Con apariencia próxima al Paseo de la Castellana Madrid, aunque aquí dicen que está hecha a imagen y esta arteria maravillosa de la capital de Portugal se acerca en servicios a la Calle Serrano con hoteles de cinco estrellas y tiendas de marcas caras a ambos lados. Allí, sobre Loewe y frente a Gucci, nos espera el hotel Tivoli. Es sin duda uno de los más conocidos y una elección segura, su impresionante lobby da paso a un establecimiento sobrio, lleno de detalles y con habitaciones lujosas y cuidadas. Nada más llegar nos sugieren visitar la última planta, en el noveno piso un restaurante recibe a los comensales mirando a Lisboa con una terraza en madera y blanco, y una de las vistas más bonitas de la ciudad. Desde aquí todo está a un paso, especialmente algunos barrios históricos como el Barrio Alto o Chiado.

Un paseo por las calles de Lisboa es toda una experiencia, Lugares y Más

A la Plaça de Rossio
Sin tiempo para el descanso nos ponemos en marcha. La urbe cuenta con más de medio millón de habitantes y se sitúa sobre 7 colinas. Mientras bajo caminando la Avenida de la Liberade recuerdo las inmensas playas que se encuentran a pocos kilómetros, es sin duda la gran ventaja de visitar la zona en verano: un baño en Carcais siempre merece la pena.

Sin darme cuenta entro en la Plaça de Rossio, una de las más bonitas y céntricas de la ciudad ( su nombre oficial en Plaça D.Pedro IV ). La fuente central en punto de encuentro entre residentes y de referencia para turista, aquí manda la tradición darse un baño tras graduarse y después tomar en un local cercano una Ginnjinha, bebida destilada con sabor a cereza. Chupito en mano continuamos nuestro paseo . Vendedores ambulantes, camareros reclamando nuestra atención…la vida no dista mucho de una tarde en Madrid o Roma, pero aquí el ritmo es más relajado.
La noche cae y el Elevador de Santa Justa nos lleva al Barrio Alto. Calles estrechas y presencia de cerámica y azulejos nos recuerdan la antigua colonización musulmana.
Caminamos hasta Largo do Chiado, donde dicen más chirrían los tranvías de todo Lisboa. Aquí lo más tradicional es probar el bacalao y sus mil formas de prepararlo pero nos decantamos por cena ligera y un posterior espirituoso, no en vano estamos en una de las zonas de ocio nocturno de la ciudad. Desde la Plaça bajamos por Rua das Flores hasta el número 64, allí en una mezcla de tienda, restaurante y bar nos encontramos con una Queijaria. Sobre la mesa: ensalada, vino portugués y variedad de quesos de la zona; pero destaca de manera especial el Queijo da Serra, procedente de la región de Sierra de la Estrella. Es uno de los más famosos de la cocina Lusa. Es de aspecto muy mantecoso ( aunque hay variantes más secas ) y de textura untosa, el aroma y sabor que despide es suave , y ligeramente acidulado. Como imagináis del famoso queso no quedo nada en el plato.
Tras cumplir con nuestra cena nos percatamos de que aún es temprano, en Lisboa muchos restaurantes cierran la cocina a las 22:00 horas. El espirituoso nos espera, no hay mucho más que contar, solo que a cierta hora de la noche eché de menos España.

Café Portugués

Decía Saramago que «España y Portugal son como dos hermanos siameses que nacieron unidos por la espalda y que jamás se han visto » y posiblemente tuviera razón. Estamos en la » A Brasileira «, la cafetería más emblemática de la ciudad, fue inaugurada por Adriano Telles el 19 de noviembre de 1905. Su principal reclamo el de entonces y el de ahora, era servir el más genuino café de Brasil, una bebida que por aquel entonces era más apreciada por el pueblo llano. Aquí se rinde culto a la literatura y a los grandes autores del país mientras degustamos ese café, aunque ahora el de producción local es de mayor calidad. Nuestro tiempo para el desayuno termina y la zona nueva de la urbe nos espera, nos vamos hasta el lugar donde se celebró la Expo de Lisboa. Esta nueva zona alberga edificios de oficinas y residenciales, junto a zonas verdes y un gran centro comercial. Las vistas impresionan y se pierden en el horizonte junto al Puente Vasco de Gama que es el más largo de Europa y se construyó para la Expo del ´98 tiene 17 km de longitud y 10 de ellos sobre el agua. El marco es el perfecto para recibir a los turistas y visitantes, por esa razón aquí se ubica la Feria Internacional de la ciudad, lugar de encuentro profesional de diferentes disciplinas..
Uno de los fados de Amália resuena en mi cabeza mientras buscamos refugio para comer. En el centro de la ciudad, a pocos metros del Tivoli, encontramos una propuesta diferente en el Restaurante Sancho. El tosco y fiel amigo de Don Quijote tiene aquí un pequeño homenaje a su figura con un vivero de langostas y pescados siempre frescos. Si vais a Lisboa no dejéis de visitarlo y empezad, si os gustan, por unas ostras…no hay palabras.


Largo do Cormo
En esta plaza se encuentran las ruinas del Convento de Carmen. En la zona de Chiado es sin duda el escenario principal de la revolución del 25 de Abril de 1974 también conocida como » La revolución de los Claveles»
que provocó la caída de la dictadura salazarista, que dominaba Portugal y permitió que las últimas colonias portuguesas lograran su independencia en poco más de un año y medio.

Cuando la ficción se convierte en realidad en el Castillo de Bran

Por Merche Albert Marín

Hace mucho, mucho tiempo… que conocemos la leyenda del famosísimo Drácula. Sin embargo, me pregunto qué habrá de leyenda y qué habrá de verdad

Es un tema apasionante que sin duda alguna ha ocupado el estudio de cientos de investigadores durante años. Hay mucho escepticismo sobre esta magnífica leyenda. Permitidme que os lo pueda relatar desde mi humilde perspectiva. En este artículo profundizaremos en el lugar exacto donde comenzó todo. Os contaré quién era realmente Drácula. Narraré, como lectora, cómo disfruté con la lectura y con la versión cinematográfica que hubo después del libro.

Miles de turistas visitan cada día el Castillo de Bran, Lugares y Más

En Transilvania, Rumania, se encuentra el castillo del más afamado vampiro que ha conocido la historia. Se trata del castillo de Bran, la que fue la morada del príncipe Vlad, el Empalador, en cuya figura se basa el personaje de Drácula.
El castillo de Bran, posee un importante atractivo turístico por su relación con la novela de Bram Stoker: El conde Drácula. Se encuentra en lo alto de una roca de 200 metros de altura, el castillo de Drácula impresiona por sus torres y torreones. 

Fue construido donde se encontraba una fortaleza de la época de los Caballeros Teutónicos de 1212. Cerca de Brasov en Transilvania, se le considera monumento nacional. Varios estudiosos del tema difieren en que el príncipe Vlad, el Empalador habitara de forma continua dicho castillo. Es más creen que jamás estuvo en él. Afirman categóricamente que su verdadero hogar fue el Castillo de Poenari. Actualmente se trata de un castillo en ruinas, en el distrito de Arges. Encima de un acantilado. Fue erigido a comienzos del siglo XIII por gobernantes de Valaquia. En la actualidad, el preciado Castillo está  abandonado.

El novelista Bram Stoker creó al personaje de Drácula basándose en el carácter del noble Vlad, el Empalador y le usó como modelo para describir a su personaje principal.

Drácula es una novela publicada en 1897. El irlandés novelista consiguió, a través de su novela, crear al vampiro más famoso de todos los tiempos. La rumorología apunta que el escritor se basó en conversaciones que mantuvo con un entendido del tema: Arminius Vámbéry. Se trata de un erudito húngaro que le informó de Vlad Dráculea.

El castillo de Bran ha sido escenario para diversas películas sobre vampiros. La más famosa sin duda alguna sería la adaptación de Drácula de Bram Stoker. El turismo de allí ha sabido rentabilizar dicha leyenda impulsando la visita por el mismo castillo y publicitando que los turistas puedan adquirir distintos souvenirs. Un increíble y terrorífico encanto se desprende de dicha fortaleza medieval.
 
Sin duda alguna, la versión cinematográfica de Drácula de Bram Stoker fue un éxito rotundo: película estadounidense de fantasía y amor estrenada en 1992. Dirigida por el aclamado Francis Ford Coppola y producida por Columbia Pictures. La película fue protagonizada por grandísimos actores de la talla de Gary Oldman, Winona Ryder, Keanu Reeves y Antony Hopkins.

La Provenza, lugar elegido por geniales artistas y opulentos Papas

Por Enrique Sancho

Van Gogh, Cézanne y Picasso no podían estar equivocados cuando quedaron deslumbrados por la luz y el color de la Provenza francesa y decidieron pasar buena parte de su vida aquí. Tampoco Albert Camus, Lawrence Durrell o Frédéric Mistral (premio Nobel de Literatura junto con José de Echegaray en 1904) lo estuvieron cuando encontraron aquí inspiración para sus obras. También, más recientemente John Malkovich, Dirk Bogarde o Angelina Jolie. Porque la Provenza, con sus ciudades monumentales, sus pueblos medievales, sus vestigios romanos, sus campos de lavanda, sus montañas ocres y su naturaleza inviolada es el perfecto escenario para cualquier artista y el marco ideal para cualquier viajero. Este es un lugar donde incluso de noche el sol ilumina las estrellas, como en los cuadros de Van Gogh, como si una mano invisible hubiera girado la rueda del interruptor del cielo, aumentando la intensidad azul y la transparencia del aire. 

No es raro que esta zona privilegiada haya sido poblada a lo largo de los siglos por las diversas oleadas de los primeros seres humanos durante la prehistoria y después por fenicios, griegos, galos, romanos, visigodos, ostrogodos, burgundíos, tolosanos y, si nos extendemos hacia el Languedoc o Italia, aragoneses, españoles, ligures, genoveses, piamonteses e italianos. Y todos ellos dejaron su huella de distintas formas.

Aviñón es un punto de referencia para los turistas, Lugares y Más

Marsella, puerta de entrada

Alejandro Dumas, que la conoció bien y que ambientó aquí su más célebre novela, El Conde de Montecristo, la definió como «el punto de encuentro de todo el mundo». Su vocación marinera y su situación en el Mediterráneo hicieron de Marsella una ciudad de acogida y de fusión. Con 26 siglos de historia a sus espaldas, mira abiertamente hacia el futuro.

Puede que la imagen que el mítico Edmond Dantès tuviera al enfilar la bocana del puerto de Marsella, convertido ya en Conde de Montecristo, fuera muy diferente a la de hoy, casi 200 años más tarde, pero sin duda sus emociones al contemplar primero la fortaleza de If, antigua prisión situada en una pequeña isla en el archipiélago de Frioul, en la bahía de Marsella y que acabó siendo su triste residencia y después las dos magníficas fortalezas que resguardan el puerto serían similares a las que experimenta el viajero que entra a bordo de un típico barco marsellés en el Vieux Port de esta ciudad, la más antigua y grande de Francia. Y la segunda más poblada con unos 860.000 habitantes.

Y es que las imponentes siluetas del fuerte de San Juan a babor y de San Nicolás a estribor dan una idea del turbulento pasado de esta ciudad donde no han sido extraños griegos y romanos y donde han dejado sus huellas construcciones religiosas medievales, fortificaciones del siglo XVI, lujosas residencias de los siglos XVII y XVIII y los numerosos edificios prestigiosos construidos en el siglo XIX. El fuerte de San Juan curiosamente tiene un foso que lo aísla de la ciudad, y sus cañones, como los del fuerte San Nicolás, apuntan a la rebelde Marsella y no al mar. Se ve que había más peligro dentro que fuera en aquellos años. Asedios, explosiones y una terrible epidemia de gripe en 1720 marcaron la historia del lugar y todavía hoy parecen estar demasiado presentes.

Mención aparte merece la Basílica de Notre Dame de la Garde y su estatua de la Virgen María, patrona de la ciudad, de más de 11 metros que protege a los pescadores y que la convierte en el punto más alto de la ciudad. La tradición dice que hay que subir andando hasta la basílica, rezarle una oración a la Virgen y pedirle lo que uno necesite y si la Virgen cumple con lo pedido hay que llevarle una ofrenda, estas ofrendas en forma de maquetas de barcos, aviones… se pueden observar en su interior colgadas de la nave, una nave, espectacular, por cierto, con tres cúpulas decoradas con mosaicos de palomas sobre tapices de flores de diferentes colores en cada bóveda, un estilo muy peculiar que recuerda en cierta medida a oriente.

Por supuesto, Marsella también es moderna y futurista. Ahí está la Unité d´Habitation del visionario Le Corbusier y los vanguardistas proyectos que vieron la luz en 2013 al convertirse en Capital Europea de la Cultura, uno de ellos, se encuentra unido al fuerte de San Juan por una pasarela de 130 metros, se trata del Museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo, conocido como MuCEM, inaugurado en junio de 2013 se define como un “museo de sociedad” consagrado a la conservación, estudio, presentación y mediación de un patrimonio antropológico relativo a la zona europea y mediterránea. Pero en este museo no solo llama la atención sus colecciones, merece la pena pasear por su impresionante estructura metálica. Por cierto, el MuCEM es gratuito siempre que no se entre en grupos mayores de cuatro personas, por lo que si se va en grupo es recomendable entrar de dos en dos y ahorrarse la entrada.

A pocos metros del fuerte y del museo podemos admirar la preciosa Catedral de Marsella (Cathédrale La Major), erigida sobre una antigua iglesia paleocristiana y una primera iglesia “Mayor” del siglo XII, su construcción fue encargada a mediados del siglo XIX por el mismísimo Napoleón Bonaparte, quien además colocó su primera piedra. Por su tamaño se la compara con San Pedro de Roma, aunque su particular diseño de franjas horizontales de inspiración bizantina a base de piedra verde de Florencia y el delicado mármol de Carrara le dan un aspecto inconfundible y la convierten en algo que no hay que perderse en una visita a Marsella.

Si se dispone de tiempo, merece la pena dar un paseo en barco recorriendo el litoral y disfrutando de las vistas de Marsella desde el mar hasta llegar a la Isla de If donde uno puede sentirse como el Conde de Montecristo paseando por el interior del Castillo que antiguamente sirvió de prisión.

El Puerto Viejo es sin duda el lugar más animado de Marsella. Poblado de veleros, protegido por fortalezas y rodeado de terrazas donde dejar pasar el tiempo con un café, una copa de vino o, la bebida típica aquí, un pastís, una especie de anís que se sirve aguado. Mención aparte, merece otra de las bebidas típicas, la absenta, con casi 90 grados de alcohol, que popularizaron artistas y escritores como Wilde, Van Gogh, Baudelaire, Manet, Picasso, Lautrec, Degas y Hemingway, entre otros, con la que encontraban la inspiración.

En torno al puerto hay muchos restaurantes y no hay que perder la oportunidad de disfrutar las especialidades marsellesas: la célebre bullabesa, una sopa de pescado que se come dos veces, primero la sopa y luego de nuevo sopa con el pescado y los mariscos con que se ha cocinado, los «pieds et paquets» (carne picada con especias y bacon) y las «navettes» (bizcocho en forma de barco con sabor a naranja).

Por último y antes de continuar con nuestro viaje conviene dedicar una hora a visitar en el puerto viejo, la “Savonnerie Marseillaise de la Licorne” lo más parecido que existe a un museo del jabón de Marsella, un producto cuya elaboración comenzó en esta ciudad mediterránea en el siglo XII y que se fabrica de la misma forma desde hace 100 años, mezclando aceite y sosa que se tritura con unos rodillos de granito, posteriormente se le añade miel, esencias o perfumes que le dan el olor final, la masa resultante se introduce en un molde para darle forma a la pastilla, para finalizar los jabones se estampan manualmente. En el museo podremos realizar nuestras propias pastillas de jabón, así como comprar multitud de ellas con diferentes formas y olores.

Arlés, regreso al pasado

Ya los romanos en el siglo I descubrieron el encanto y la posición estratégica de Arlés, muy cerca del Mediterráneo, en la desembocadura del Ródano y del actual Parque Nacional de Camargue. Y allí siguen sus restos, comenzando por el anfiteatro romano, con capacidad para 20.000 espectadores, el teatro, el obelisco del Circo, el foro y las termas de Constantino. A iniciativa de Prosper Mérimée, el célebre creador de la novela Carmen, que inspiró la ópera, el anfiteatro fue restaurado, y hoy, convertido en Patrimonio de la Humanidad, es escenario de numerosos espectáculos, en particular corridas de toros.

Entre los espectadores de excepción de las corridas de toros se encontraron Pablo Picasso, que donó 57 dibujos a la ciudad, y Vincent van Gogh, éste último vivió en la “casa amarilla” durante algo más de un año. Aquí se inspiró para pintar su célebre cuadro “Una noche estrellada”, el famoso paisaje nocturno de Van Gogh donde no aparece el color negro. En estas calles el holandés halló el secreto que transformó su arte, «un sol que inunda todo con una luz de oro fino» y todavía hoy en día en la plaza del foro uno se puede sentar en el ahora llamado “Café Van Gogh” que inspiró su pintura “Le café le soir”.

Tierras de lavanda y ocres

Es hora de emprender el camino y tratar de descubrir los paisajes morados, las plantaciones de lavanda que durante buena parte del año adornan estas tierras. A poca distancia se alcanza Vaugines donde si uno se siente animado puede alquilar una bicicleta eléctrica y dedicar una jornada a visitar los pequeños y maravillosos pueblos de alrededor en un circuito de unos 30 kilómetros que el motor de la bicicleta ayuda a realizar casi sin esfuerzo, empresas como www.bikesession.fr además proporcionan un guía que se adaptará a nuestras necesidades haciendo paradas en los pueblos más significativos de la ruta, como Ansouis, Saint Martin de la Brasque, Cabrières d’Aigues o Cucuron.

Antes de llegar al final de nuestro viaje en Aviñon merece la pena hacer una parada en Rousillon, el pueblo de los ocres por excelencia que está incluido entre los pueblos más bellos de Francia, es un placer pasear por el casco antiguo, y ver todos los tonos posibles de ocres en las fachadas de las casas, especialmente si coincide en jueves, día en que se celebra un animado mercado durante los meses de abril a octubre y en las terrazas se pueden degustar las delicias provenzales, oportunamente maridadas con los afrutados vinos de esta tierra orientada al Mediterráneo.

A las afueras del pueblo no hay que perderse Le Sentier des Ocres, o Sendero de los Ocres, es un recorrido por los bosques contiguos a Rousillon, en el que en un cómodo paseo uno puede llegar a encontrar hasta 17 matices diferentes de ocres, que van desde el blanco dorado hasta el rojo púrpura, pasando por el amarillo claro, el amarillo azafrán o el terracota, entre otros. Estos pigmentos están formados por arena arcillosa y óxido de hierro. Desde finales del siglo VIII hasta la irrupción de los colores sintéticos, el municipio explotó este lugar para hacer botes de colores. Un consejo, para el paseo es mejor ir con zapatillas oscuras, ya que el polvo amarillento pueden ensuciarlas. Si se dispone de tiempo, también merece la pena visitar el Conservatorio de los Ocres, una antigua fábrica de pinturas cerrada desde los años 70 y transformada en museo donde podremos comprender el proceso que sufrieron estas tierras durante miles de años, como acabaron teñidas de esos magníficos colores y como tiempo después se explotaron para la fabricación de los pigmentos utilizados por grandes artistas en el mundo entero.

Aviñón, residencia papal

La luz de Aviñón fascinó a Picasso cuando, a los 31 años, llegó a sus puertas lleno de vigor creativo. Mucho antes, en 1309, la ciudad fue sede del mayor cisma de la Iglesia católica y en ella se refugiaron los Papas hasta convertirla en una de las capitales del mundo. Aviñón, Capital de la Cristiandad en la Edad Media, conserva aún las huellas de ese grandioso destino: en el Palacio de los Papas, que es el palacio gótico más importante del mundo (15.000 m2 de base, es decir, el volumen de 4 catedrales góticas), vivieron 9 papas durante 112 años y como anécdota hay que destacar que cuando se reunían los obispos para elegir nuevo papa, no existía por aquel entonces el humo blanco o fumata blanca para declarar al mundo que habían llegado a un consenso, si no que una persona tocaba la campana durante 24 horas. 

Especialmente interesante en la visita al palacio son los apartamentos privados del Papa y sus fabulosas decoraciones de frescos realizadas por el artista italiano Matteo Giovannetti o el salón comedor, donde en la época comían 600 personas durante 7 horas en un banquete en el que se contaban los vasos, que eran de oro, al principio y al final del mismo, por si acaso… en uno de ellos, el Papa Clemente VI fue el primero en utilizar un tenedor de dos puntas, ya que se comía con las manos y ponerlo de moda hasta nuestros días.

Pero Aviñón es mucho más, tiene más de 136 monumentos históricos y 46 plazas, aunque algo que no hay que perderse es el puente Saint Bénezet conocido como el “pont de Avignon”, famoso en el mundo entero gracias a la canción; también lo son sus murallas, un conjunto monumental excepcional catalogado Patrimonio mundial de la UNESCO y que en el siglo XIV llegaron a tener 5 Kilómetros, así como decenas de iglesias y capillas… Son tantos los vestigios de un pasado con una historia rica que le dan un atmósfera única a la ciudad.

La Aldea de Dzhatinga y el vuelo de los pájaros

Por Merche Albert Marín

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo….
Mi artículo de hoy sobre Lugares con Leyendas me transporta a un lugar precioso y misterioso: La India.
La Aldea Dzhatinga está situada en las montañas del estado de Assam, en la India. Sin lugar a dudas, un sitio escalofriante. Desde que escribo sobre dicha temática, he leído casos extraños, sucesos inimaginables dentro de la normalidad a la que estamos acostumbrados, sin embargo he de confesar que cuánto más leía y me documentaba sobre dicha aldea, más ganas tenía de continuar informándome y mi curiosidad aumentaba por segundos.
La Aldea Dzhatinga es conocida también como «El cementerio de pájaros».

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Uno de los lugares más misteriosos y atractivos, Lugares y Más

Dicho lugar recrea sucesos inquietantes para el resto de sus vecinos: durante el mes de agosto, multitud de aves transforman la normalidad de sus vuelos y comienza una agonía para ellas. Cientos de aves comienzan a caer girando enloquecidas antes de estrellarse en el suelo. La peculiaridad de sus giros, estremeciéndose y volando de manera ansiosa las lleva a precipitarse y estrellarse en el suelo.
Dicen «las malas lenguas» que el espectáculo es estrambótico. Cientos de personas quedan aterradas ante los graznidos, las caídas… La gente que presencia dicho espectáculo no cree lo que sus ojos ven. Ellos tienen la percepción de que las aves están tan muertas de miedo por lo que les está ocurriendo que ni siquiera advierten de que ellos están ahí. La muerte en masa dura varios días. El aterrador suicidio de todas ellas estremece a todo el que está presente.  La única característica común es que se produce en noches de poca visibilidad y en los últimos días del monzón; el monzón es un fenómeno meteorológico de fuertes vientos, altas temperaturas y tormentas.
Las aves a las que nos referimos son: el halcón, la garza y la pitta.
Algunas teorías (no probadas) sugieren que alguna anomalía magnética las induce a comportarse de tal manera. Creen que por estos motivos, las aves pueden desorientarse y culpabilizan a los flujos gravimétricos, campos y corrientes eléctricas de causar dicho trastorno.
Otras teorías plantean que existe un cierto estado de la atmósfera que provoca que el sistema nervioso de los pájaros sea afectado, haciéndoles perder su orientación.

7 planes únicos para disfrutar de Túnez

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Por Redacción

Las suaves temperaturas de Túnez hacen del país un destino ideal para viajar en alguno de los puentes que se presentan en los próximos meses. Tanto si se prefiere una estancia relajada en la playa como si se busca realizar un turismo más activo lleno de actividades y aventuras en el desierto, todos encontrarán en Túnez la perfecta escapada otoñal.

La cultura es uno de los grandes reclamos de Túnez, Lugares y Más
  1. Playa.
    El mar Mediterráneo baña la costa tunecina dejando varios enclaves ideales para visitar en esta época del año, con playas que permiten largos paseos, nadar o la práctica de deportes acuáticos.
    Entre Bizerta y Túnez capital se encuentra Kalaat Landlous, lugar perfecto para aprender o perfeccionar las acrobacias del kitesurf sobre las olas. Asimismo, la isla de Djerba también dispone de centros que ofertan esta y otras disciplinas como vela, windsurf, esquí acuático y parasailing.
  2. Bajo el agua.
    Los aficionados al submarinismo de todos los niveles también pueden aprovechar estas fechas para hacer inmersiones y descubrir los espectaculares paisajes subacuáticos de Túnez, llenos de cuevas, túneles y buques de la Segunda Guerra Mundial, así como arrecifes e inmensas praderas de posidonia.
    El país alberga 20 clubes de buceo afiliados a la Confederación Mundial de Actividades Submarinas, siendo Tabarka, Monastir y Djerba algunas de las zonas más populares para realizar esta actividad.
  3. Relax.
    Para quienes buscan relajación y mimarse un poco, el destino cuenta con numerosos centros de talasoterapia, donde se usan las propiedades beneficiosas del mar –gracias al yodo– con un fin preventivo y curativo. Estos establecimientos, localizados tanto en la costa norte como en la del este, ofrecen distintos tratamientos de la mano de un personal altamente cualificado.
  4. Desierto.
    Otro tipo de tranquilidad es la serenidad y la paz que aporta el desierto del Sahara tunecino, siendo otoño la temporada privilegiada para explorar este maravilloso mundo de dunas de arena, montañas escarpadas y oasis verdes, un entorno idóneo para la meditación.
    Dormir en una jaima bereber es una experiencia altamente recomendable, ya que permite contemplar el cielo estrellado mientras se saborea un rico té a la menta con piñones o probar el sabroso pan cocinado con brasas bajo la arena.
    Al silencio de este paraje singular pueden sumarse actividades más aventureras, como realizar una ruta en dromedario, pasear entre las dunas en quad o hacer una travesía en vehículo 4×4.
  5. Golf.
    Los amantes de esta disciplina, tanto experimentados como amateurs, pueden aprovechar las temperaturas suaves para disfrutar de alguno de sus asombrosos campos de golf que se pueden encontrar entre Tabarka, en el norte, y Tozeur, en el sur. Todos ellos gozan de unos estándares de calidad altos, con excelentes infraestructuras y servicios de primera clase.
  6. Naturaleza.
    Túnez también es un destino óptimo para la observación de aves o bird watching, ya que se ubica en uno de los corredores migratorios más grandes de aves.
    Al norte, la península de Cap Bon es uno de los principales puntos de paso del Mediterráneo para las aves migratorias. Por su parte, el Golfo de Gabés recibe la mayor concentración de aves migratorias del Mediterráneo, lugar en el que se han llegado a contar más de 330.000 aves acuáticas como patos, rapaces, paseriformes o gaviotas. En total, se pueden apreciar cerca de 400 especies de aves diferentes.
  7. Cultura e historia.
    Otra propuesta para esta temporada es realizar una ruta para conocer el patrimonio histórico, de gran relevancia internacional, que se halla repartido por toda la nación y que se puede apreciar en sus museos y ruinas arqueológicas.
    Entre los más destacados se encuentran el Museo Nacional del Bardo, considerado uno de los más hermosos del mundo por su impresionante colección de mosaicos romanos; el Museo Nacional de Cartago; el Museo Arqueológico de El Djem o el Museo del Patrimonio de Guellala.