Redacción (Madrid)
La Semana Santa vuelve a convertirse en uno de los grandes momentos del calendario turístico. En 2026 se celebrará del 27 de marzo al 5 de abril, un periodo en el que millones de viajeros aprovechan para realizar una escapada que combine tradición, patrimonio, naturaleza o descanso.
España, con algunas de las celebraciones religiosas más espectaculares del mundo, vuelve a situarse entre los destinos más demandados. Sin embargo, el mapa turístico se amplía cada año con nuevas propuestas, desde ciudades históricas hasta destinos internacionales donde la tradición se mezcla con paisajes únicos.
Sevilla: la capital mundial de la Semana Santa
Hablar de Semana Santa es hablar inevitablemente de Sevilla. Las procesiones que recorren el casco histórico, el sonido de las bandas de música y la emoción colectiva convierten a la ciudad andaluza en uno de los mayores espectáculos religiosos del mundo.
Durante estos días, decenas de hermandades sacan a la calle pasos de gran valor artístico, acompañados por miles de nazarenos y seguidos por multitudes de visitantes. El ambiente se concentra especialmente en torno a la carrera oficial y los barrios históricos, donde tradición y devoción se mezclan con la intensa vida cultural de la ciudad.
La popularidad del evento es tal que la demanda hotelera suele dispararse con meses de antelación, reflejando el enorme atractivo turístico de la celebración.
Málaga: procesiones junto al Mediterráneo
Otra de las grandes protagonistas de estas fechas es Málaga, donde la Semana Santa adquiere un carácter especialmente espectacular. La ciudad combina procesiones multitudinarias con un clima templado y la posibilidad de disfrutar del mar.
Uno de los momentos más conocidos es la liberación simbólica de un preso por parte de la Legión, un acto cargado de tradición que atrae cada año a miles de curiosos. Además, el viajero puede complementar la experiencia con visitas culturales o disfrutar de la gastronomía local frente a la playa.
La combinación de cultura, clima agradable y ocio urbano convierte a Málaga en uno de los destinos más completos para estas fechas.
Zamora: el silencio como protagonista
Frente al bullicio de las ciudades andaluzas, Zamora ofrece una Semana Santa marcada por el recogimiento y la solemnidad. Sus procesiones nocturnas, envueltas en silencio, recorren un casco histórico de gran valor románico que intensifica el carácter espiritual de la celebración.
El creciente interés por este tipo de experiencias más auténticas ha impulsado el turismo en la ciudad, hasta el punto de registrar ocupaciones hoteleras cercanas al 83 % meses antes del inicio de la festividad.
Zamora se consolida así como uno de los destinos emergentes para quienes buscan tradición sin grandes masificaciones.
Castilla y León: un viaje por la historia
Para quienes prefieren una escapada cultural más amplia, Castilla y León ofrece itinerarios históricos que permiten recorrer algunos de los lugares más emblemáticos del patrimonio español.
Una de las rutas más interesantes es la llamada Ruta de Isabel la Católica, que conecta ciudades como Valladolid, Tordesillas, Medina del Campo, Ávila o Segovia. A lo largo del recorrido, el viajero descubre castillos medievales, murallas monumentales y catedrales que forman parte de la historia de España.
Es una opción ideal para quienes desean combinar turismo cultural con gastronomía y paisajes castellanos.
Ribeira Sacra: naturaleza y espiritualidad
No todos los viajeros buscan procesiones multitudinarias. Para quienes prefieren desconectar en plena naturaleza, la Ribeira Sacra gallega aparece como una alternativa cada vez más popular.
Este territorio, conocido por sus profundos cañones fluviales y monasterios medievales escondidos entre bosques, ofrece rutas panorámicas, paseos en catamarán por el río Sil y una de las concentraciones más importantes de arte románico rural en Europa.
La región combina paisaje, patrimonio y enoturismo, lo que la convierte en una escapada ideal para quienes desean vivir una Semana Santa diferente.
Cartagena de Indias: fe y Caribe
Una alternativa internacional es Cartagena de Indias, en Colombia, donde las celebraciones religiosas se desarrollan en iglesias coloniales rodeadas de murallas históricas.
La ciudad ofrece además playas caribeñas y excursiones a las Islas del Rosario, lo que permite combinar tradición religiosa con descanso frente al mar.
Esta mezcla de historia, clima tropical y cultura la convierte en una de las escapadas más atractivas del continente americano.