Redacción (Madrid)
Viajar a Japón es, para muchos, sumergirse en un universo donde la tradición milenaria convive con la cultura pop más influyente del planeta. Dentro de ese paisaje urbano vibrante y lleno de estímulos, las tiendas oficiales de Nintendo se han convertido en auténticos destinos turísticos por derecho propio. No son simples espacios comerciales, sino templos contemporáneos dedicados a una de las compañías que mejor ha sabido transformar el juego en identidad cultural.
La experiencia comienza inevitablemente en Tokio, donde la Nintendo Tokyo, ubicada en el distrito de Shibuya, se presenta como un punto de peregrinación para aficionados de todas las edades. Al cruzar sus puertas, el visitante entra en un mundo cuidadosamente diseñado para despertar la nostalgia y la curiosidad. Las estanterías no solo exhiben videojuegos y consolas, sino una extensa colección de productos exclusivos que convierten a los personajes de Nintendo en objetos de diseño. Mario, Link, Pikachu o Kirby aparecen reinterpretados en ropa, accesorios y artículos cotidianos que reflejan la atención japonesa al detalle y al concepto estético.
Lo que hace especialmente atractivas estas tiendas es su capacidad para crear una experiencia inmersiva. El espacio está concebido como un recorrido narrativo, donde cada sección evoca una saga distinta. No hay sensación de prisa ni de consumo agresivo; más bien, el visitante se siente invitado a explorar, a tocar, a fotografiar y a recordar. Familias, jóvenes y viajeros solitarios comparten el mismo asombro, confirmando que Nintendo no pertenece a una sola generación, sino a varias.
Fuera de Tokio, otras ciudades ofrecen versiones igualmente cautivadoras. En Osaka, cuna histórica de Nintendo, la tienda se vive casi como un regreso a los orígenes. Aquí el ambiente es ligeramente más relajado, pero no menos emocionante. Para muchos viajeros, visitar esta ciudad y su tienda oficial añade una capa simbólica al viaje, al recorrer los mismos espacios donde una pequeña empresa de naipes terminó convirtiéndose en un gigante global del entretenimiento.
Las tiendas de Nintendo también funcionan como una ventana privilegiada para comprender la relación de Japón con su cultura pop. A diferencia de otros países, donde el merchandising suele ser secundario, en Japón se valora como una extensión del universo creativo. Cada producto cuenta una historia y mantiene coherencia con el espíritu de la marca. Para el turista, esto se traduce en un recuerdo tangible que va más allá del souvenir tradicional: una pieza de un imaginario compartido a escala mundial.
Además, estos espacios reflejan un rasgo esencial del turismo contemporáneo en Japón: la capacidad de convertir lo cotidiano en experiencia. Comprar una camiseta o una figura se transforma en un acto cultural, casi ritual, gracias al diseño del espacio, la atención del personal y la atmósfera cuidadosamente construida. Incluso quienes no se consideran grandes jugadores terminan disfrutando de la visita como parte del recorrido urbano.
Las tiendas de Nintendo en Japón representan, en definitiva, una nueva forma de turismo cultural. Son lugares donde el viajero no solo observa, sino participa emocionalmente, reconectando con recuerdos de infancia o descubriendo por primera vez universos que han marcado a millones de personas. Visitar estos espacios es entender que, en Japón, el juego también es una forma de arte, de memoria colectiva y de identidad.













