
Redacción (Madrid)
La primavera es esa estación del año que transforma el mundo en un mosaico de colores, aromas y experiencias únicas. Tras meses de invierno, turistas de todos los rincones buscan destinos donde la naturaleza despierta, las ciudades se llenan de vida y las culturas locales celebran con festivales y tradiciones propias. Para la primavera de 2026, una serie de lugares emergen como opciones destacadas tanto por su belleza natural como por su oferta cultural y climática. Aquí te presentamos una selección de los destinos más fascinantes para viajar entre marzo y mayo.
Kyoto, Japón — poesía entre los cerezos
La temporada de los sakura o cerezos en flor convierte a Kyoto en uno de los destinos más míticos de la primavera. A finales de marzo y comienzos de abril, los templos, jardines y caminos históricos se tiñen de rosa y blanco, creando postales inolvidables. Tradicionales ceremonias de hanami (observación de flores) invitan a recorrer parques como el que bordea el Philosopher’s Path y el parque Maruyama, entre pétalos que caen como lluvia suave.
Ámsterdam y los campos de tulipanes — un estallido de color
Los Países Bajos revientan de flores en primavera. Ámsterdam, con sus canales y terrazas al aire libre, es perfecto para pasear y sentir la energía primaveral. Pero el verdadero espectáculo está fuera de la ciudad: los jardines de Keukenhof, abiertos de marzo a mayo, exhiben millones de tulipanes, narcisos e hyacinths en un caleidoscopio floral sin igual.
Andalucía, España — cultura, sol y fiestas
La primavera en el sur de España es cálida y vibrante. Ciudades como Sevilla y Córdoba brillan con luz propia entre Semana Santa y la Feria de Abril, donde la música, el baile y la gastronomía se funden en celebraciones populares. Además, el buen clima permite explorar la Alhambra en Granada o pasear por las plazas de Málaga sin el agobio del verano.
Marrakech, Marruecos — exotismo y tradiciones
Para quienes buscan una mezcla de cultura, arquitectura y naturaleza, Marrakech ofrece temperaturas agradables en abril, sin el calor extremo del verano. La Plaza Jemaa el-Fnaa, los mercados de especias, los palacios y los jardines, como el famoso Jardin Majorelle, hacen de esta ciudad un destino inolvidable.
Petra, Jordania — historia milenaria en clima perfecto
La antigua ciudad de Petra, con sus fachadas talladas en roca rojiza y sus senderos entre desfiladeros, se disfruta mejor en primavera. Las temperaturas son ideales para explorar a pie este sitio arqueológico Patrimonio de la Humanidad, evitando las olas de calor del verano.
Machu Picchu, Perú — estaciones verdes y cielos despejados
La primavera al otro lado del planeta, entre abril y mayo, es una de las mejores épocas para visitar Machu Picchu y el Valle Sagrado. El clima es templado y las montañas se llenan de vegetación tras las lluvias, ofreciendo panorámicas espectaculares y condiciones óptimas para caminatas.
Chiang Mai, Tailandia — festivales y tradiciones
La ciudad del norte de Tailandia se transforma en abril con Songkran, el festival del agua que celebra el Año Nuevo tailandés. Entre rituales tradicionales y divertidas batallas de agua, los templos y mercados de Chiang Mai invitan a sumergirse en una experiencia cultural intensa y refrescante.
Tenerife, España — naturaleza volcánica y clima suave
Para quienes prefieren la cercanía y un destino económico sin renunciar al encanto, Tenerife combina playas, paisajes volcánicos y senderos floridos en primavera. El clima primaveral es casi permanente, ideal para actividades al aire libre sin multitudes.








